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  1. Introducción
  2. Contextualización de la temática
  3. Sintagma gnoseológico
  4. Criterios metodológicos
  5. Categorización
  6. Hallazgos emergidos de la pesquisa
  7. Justificación de la Propuesta
  8. Referencias

Introducción

Se observa con preocupación como la crisis de valores que actualmente vive nuestro país ha repercutido en la distinción de la educación, la cual se ha visto afectada negativamente por la falta de ética y mística profesional de algunos profesionales de la docencia. Existen razones éticas influyentes en el enseñante que afectan el sistema educativo y al enseñante mismo, esta problemática se ha visto tan enmarcada en los últimos tiempos, que ha sido denominada por los críticos como la crisis de la ética.

Es cierto que la ausencia de ética profesional no es la única responsable de la degeneración latente que ostenta la educación venezolana, ya que hay otros factores influyentes en ésta situación, tales como: La falta de recursos financieros, la implementación de programas de estudios (misiones) que prestan mayor atención a la cantidad de egresados que a la distinción de lo mismos, entre otros. Sin embargo, todo estas causas parecen estar en un plano secundario, cuando el enseñante esta totalmente convencido de su vocación y provisto de una responsabilidad ética incuestionable.

Por ello se requiere que el primero y más importante paso a dar en la búsqueda de superar la problemática educativa actual sea, hacer reflexionar a los enseñantes acerca de su accionar ético con la intención de incrementar su compromiso con la labor efectuada.

Actuar en forma ética implica hacerlo de forma correcta o lo más cercano posible al deber ser, y apegado a las leyes no solo legales sino y sobretodo a las leyes morales que son más importantes.

El accionar ético de los individuos ha causado preocupación desde el principio de los tiempos, Aristóteles, cuando escribe la Ética a Nicómaco, la concibe como algo de lo cual hay que hablar a los jóvenes hasta que tengan la edad suficiente para entrar en el mundo de la ciuatribuidanía.

En este sentido, se percibe lo necesaria que resulta la ética en la formación de los individuos, proporcionándoles herramientas necesarias para la vida. El formar a los jóvenes para actuar apegado a la ética es el primer paso para garantizar el buen desempeño de los mismos en sociedad.

La ética debe ser algo que se enseñe desde muy temprana edad en las escuelas y tratarla de manera sencilla, práctica y humanizada, hacer que nazca la necesidad de reflejarla en cada acción de nuestras vidas como un hábito más que como una imposición.

Al respecto Savater (1998), asevera que "es alarmante pensar que para hablar de ética es necesario haber leído a Kant, Spinoza o Nietzsche. Porque la ética es una cosa que se supone todos vamos a necesitar, no solamente como algo propio, sino que necesitamos que los demás la necesiten. Es algo muy útil garantizar que los demás tengan ética, y si para tener la idea de una vida recta, de una convivencia justa, solidaria y digna, hace falta leer a tantos autores importantes, adentrarse en aguas tan profundas, entonces estamos perdidos, porque solamente algún erudito nos brindará el adecuado apoyo ético, y el resto del mundo viviremos como fieras feroces"

Resulta incuantificable el valor que se confiere a la ética en la formación profesional en cualquiera que sea la especialidad. En la docencia ésta emerge como condición sine quanon en la estructura conformativa del profesional de la educación, de lo contrario no se puede lograr establecer un profesional integral e idóneo.

En relación a esto (Peraza, V. 1996), afirma que es "necesario reformar la fábrica de enseñantes y transformarlas en verdaderas escuelas humanistas, dispuestas a predicar la ética pedagógica como un apostolado".

En este mismo orden de ideas, es importante considerar que para transformar las futuras generaciones de enseñantes es necesario comenzar por reflexionar acerca de la actitud de los actuales formadores de formadores, y hacer que impregnen su praxis educativa de ética profesional. Debido a que la formación de los individuos no se realiza por si sola ni espontáneamente sino bajo la influencia directa de la labor organizada y plenamente educativa que ayude a las personas a enseñar a través del patrón y a poner en práctica valores morales que funjan como guía en el comportamiento de los individuos.

En síntesis, el garantizar la buena actuación ética de los enseñantes en su praxis educativa, estaría garantizando en gran parte el buen funcionamiento colectivo de la educación en general, de allí la importancia que se confiere a la formación ética de los enseñantes y en particular de los que hacen vida en la UPEL-IPC, ya que ésta es la universidad de los maestros y sus estudiantes los tomaran como patrón a seguir, y los egresados de esta casa de estudio tendrán la enorme responsabilidad de formar en valores y proveer de un sentido crítico a las generaciones futuras.


El futuro de la región esta en manos de los enseñantes, porque todos los profesionales de un país indistintamente de su especialidad (médicos, ingenieros, políticos, abogados, etc.) son formados por sus maestros y si estos son capaces de proveer de una ética responsable y comprometida a sus estudiantes, se estaría asegurando el desarrollo endógeno y el enriquecimiento intelectual del país.

Antes de explicar la organización estructural del trabajo, es necesario resaltar que esta pesquisa estuvo enmarcada en las ciencias sociales, por lo cual se escogió abordar el tema de la ética del enseñante de la UPEL-IPC específicamente en el período académico 2008-I, desde el norma cualitativo por ser este el que más se adapta para este tipo de investigaciones. Seria inadecuado darle un tratamiento metodológico positivista, porque las opiniones humanas no se pueden medir sino interpretar. Además en este tipo de pesquisa los investigadores tienen un papel protagónico y determinante en la interpretación de los resultados, siendo esto necesario para nuestra pesquisa.

Es paradójico que profesemos un cambio, el cual se hace impostergable por la constante evolución paradigmática ocurrida en las ciencias investigativas, y continuemos cerrado a darle cabida a los normas emergentes de la pesquisa, es inminente desprendernos del norma tradicionalista cuando se trata de un estudio social, donde el objeto de estudio es el sujeto y sus distintas concepciones del universo.

La pesquisa cualitativa nos permite mayor flexibilidad en el tratamiento metodológico que la pesquisa cuantitativa, cuestión indispensable cuando el objeto de estudio es el comportamiento de los seres humanos, lo que hace inevitable que entre en juego la subjetividad interpretativa de los investigadores. Además hay que estar claros que cualquier pesquisa (incluso las positivistas) parte del prototipo epistémico que posea el investigador y de los objetivos que éste persiga con la misma.

También es importante resaltar que en el norma cualitativo no se busca identificar una problemática para luego aplicarle un "antídoto" que la erradique, sino más bien de establecer unos hallazgos emergidos del proceso de recolección e interpretación de los datos –ver Capitulo III- que ratifiquen o por el contrario refuten lo que en principio se tenía como situación problemática o evento a modificar. En particular esta pesquisa por ser de tipo proyectiva o proyecto factible, en caso de que los hallazgos ratificaran la existencia de una problemática y con base en los mismos, se propondrá una alternativa que permita modificar el evento en cuestión.

De la misma manera, hay que aclarar que la alternativa propuesta solo tendrá validez al ser aplicada a las unidades de estudios (que en este caso son los enseñantes de la UPEL-IPC del período 2008-I) quienes a su vez son los poseedores del evento a modificar (la ética profesional). Por ser la especificidad una característica de la pesquisa cualitativa, que en oposición de la pesquisa cuantitativa no busca generar leyes ni su permanencia en el tiempo. La alternativa debe ser aplicada al grupo determinado en estudio en un tiempo determinado, porque el hacerlo en un tiempo distinto al que se realizó el estudio aunque sea con el mismo grupo y el mismo ambiente, ya pierde consistencia y credibilidad porque quizás en ese momento sus necesidades sean otras.

Por último, al ser esta pesquisa una inquietud emergida de la experiencia de los investigadores, los cuales durante su formación profesional en el IPC observaron ciertas deficiencias en el accionar ético de algunos enseñantes del mismo instituto en su praxis educativa. Se busco la manera de abordar la pesquisa desde un norma que les permitiera corroborar la existencia de dicha problemática y al mismo tiempo les diera cabida a sus opiniones personales. De allí se desprende la necesidad de abordar el tema de la ética profesional de los enseñantes de la UPEL-IPC desde la perspectiva de sus estudiantes, bajo un enfoque cualitativo.

En cuanto a la organización del trabajo, se divide en seis capítulos, se estructura en capitulo I, donde se contextualiza la temática, enunciado holopráxico, objetivos de la pesquisa y justificación; capitulo II titulado Sintagma Gnoseológico en el cual se presenta el material teórico donde se sustenta la propuesta de pesquisa, así como los antecedentes y bases legales. El capitulo III los criterios metodológicos del proyecto, así como el tipo y diseño de la pesquisa, la población y muestra, las técnicas e instrumentos de recolección de los datos. Un IV capitulo con la categorización y triangulación de las variables. El V capitulo presenta los hallazgos emergidos del proceso de triangulación como técnica de análisis y por ultimo el capitulo VI donde que se presenta la propuesta de un taller de reflexión ética "La Educación es el momento adecuado para la Ética".

CAPITULO I

Contextualización de la temática

ENUNCIADO HOLOPRÁXICO

En una sociedad contemporánea, que actualmente se encuentra inmersa en una profunda crisis de valores, se deben trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas. Para ello es necesario que la educación superior emprenda la transformación y renovación más radical de su historia, si se carece de instituciones de educación superior e pesquisa adecuadas que formen a una masa crítica de personas cualificadas, cultas y motivadas, ningún país podrá garantizar un auténtico desarrollo endógeno y sostenible (UNESCO 1998).

La educación superior se enfrenta en todas partes del mundo a desafíos y dificultades relativos a una mejor capacitación del personal, la formación basada en competencias, la mejora y conservación de la distinción de la enseñanza, entre otros. (UNESCO 1998). En relación a esto y dado el papel central que desempeñan los profesores en la mejora de la distinción, en esferas del mundo como América del Norte y Europa Occidental se ha trabajado en la asociación con los profesores, dándole protagonismo en la conformación de sus sindicatos y asociaciones profesionales. Esta situación ha dado síntomas de mejoría en la situación del profesorado en América Latina, África Subsahariana, Europa Central y Oriental, Asia Central y el Pacífico. Sin embargo, incluso en las circunstancias más favorables, es necesario pasar de una posición de negociación a una asociación dinámica que preste mayor atención a la ética profesional y la responsabilización mutua (UNESCO 2003).

En este orden de ideas, se tiene que la preocupación reflejada a través de los cuantiosos estudios, declaraciones mundiales, tratados y congresos internacionales, convenios, debates, documentos legales y la elaboración de códigos deontológicos y de buenas prácticas para la enseñanza, entre ellos: Varios estudios efectuados en los años noventa, en los cuales destacan la influencia negativa de la praxis enseñante en la distinción de la enseñanza (UNESCO 2003), Educación para Todos, El Imperativo de la Calidad (UNESCO 2003) donde se expresa que "dado el papel central que desempeñan los profesores en la mejora de la distinción se debe prestar mayor atención a la ética profesional". Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI (UNESCO 1998) El cual proclama entre otras cosas referentes a la capacitación enseñante, que éste debe "preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus actividades a las exigencias de la ética y del rigor científico e intelectual".

En algunos países la preocupación por garantizar el cumplimiento de la ética enseñante ha dado lugar a la elaboración de códigos deontológicos. Cuyos objetivos en términos generales son: vitalizar el compromiso, la dedicación y eficacia de los miembros de la profesión enseñante y de los servicios de la educación en general, formulando un conjunto de leyes éticas reconocidas que todos deben respetar.

Todos estos esfuerzos realizados en pro de la consecución, elevación y mantenimiento de la distinción de la enseñanza desde la óptica del cumplimiento cabal de la dimensión ética enseñante en la praxis educativa, son indicios claros que permiten inferir que la ausencia de de ética profesional en algunos enseñantes de educación superior pudiera estar afectando negativamente la distinción de la enseñanza, y con ello la distinción del egresado y todo lo que eso implica.

Por su parte Morin de Valero (2007), opina que atribuida la amplitud que rodea la esfera de acción enseñante y a la diversidad de funciones que le corresponde cumplir, se podría decir que ningún profesional se encuentra inmerso en tantas leyes éticas, y que por el contrario el educador se ve continuamente en problemas de índole ética.

Según la misma autora el Código de Ética de la Educación, representa una manera de expresar la convicción de que la Profesión Docente es una en particular, e influye y guía la conducta humana de una manera intensa, por lo que continuamente el educador tiene la permanente obligación de reexaminar y revisar sus propósitos y definir las leyes a las cuales debe ajustar su ejercicio profesional.

La UNESCO (1998), en La Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI. Establece que es función de "Las instituciones de educación superior formar a los estudiantes para que se conviertan en ciuatribuidanos bien informados y profundamente motivados, provistos de un sentido crítico y capaces de analizar los problemas de la sociedad, buscar soluciones para los que se planteen a la sociedad, aplicar éstas y asumir responsabilidades sociales". Lo que implica una afirmación ética del enseñante que funja como prototipo para sus estudiantes y que actue como factor motivante en el proceso de enseñanza.

En este sentido, García y Rugarcia (1985), profesor y director respectivamente del Centro de Didáctica de la Universidad Iberoamericana, proponen pensar la motivación como la predisposición cognoscitiva y afectiva del estudiante para involucrarse con su maestro en el cumplimiento de los objetivos de un programa, un proyecto, una tarea; mediante la acción consciente, planificada, original, impulsada por un conjunto de factores de diversa índole, sustentada científicamente y que es llevada adelante por el enseñante como guía del proceso y ejecutada por sus protagonistas, los alumnos.

Así mismo, Verde, A. (1994), afirma que está demostrado que los maestros evaluados como motivantes hacen que se distinga y aprecie la materia que explica. Son muchos los casos de estudiantes que hasta un momento determinado no esperan con agrado el desarrollo de una disciplina. Sin embargo, al tener la oportunidad de compartir e intercambiar con un profesor verdaderamente comprometido con su rol y sus funciones como educador, comienzan a experimentar cambios en el proceso de recepción y aceptación plena del contenido que está recibiendo.

De la misma manera, (Peraza, V. 1996), asevera que la formación de los individuos no se realiza por si sola ni espontáneamente, sino, bajo la influencia directa de la labor organizadora y plenamente educativa que ayude a las personas a enseñar a través de el patrón y a poner en práctica nuevas costumbres en la conciencia y el comportamiento de los individuos.

Por otra parte, Calzadilla, R. (2003) relaciona la ética enseñante con la motivación (trascendental) educativa, cuando afirma que, en la relación educando- enseñante, el primero lo toma como prototipo de persona e incorpora su forma de ser, de comportarse, sentir y de pensar. La distinción del vínculo y su permanencia en el tiempo son los pilares que darán el grupo de solidez de lo que se aprende: cuanto más intenso es el efecto y mayor es el tiempo de dedicación, más significativo y más perdurable será lo que se adquiere.

Lo que hace prudente inferir que la ética profesional enseñante dentro de la amplia esfera en la que puede afectar positiva o negativamente el aprendizaje de sus alumnos, se encuentra la distinción motivacional de los educandos.

Esta situación no es ajena al contexto de América Latina y específicamente en países como Venezuela, factores como la aceptación, la resignación, el conformismo y la apatía impregnan la formación enseñante, (Fernández, B. 2005).

Venezuela evidencia una crisis ética, como lo han llamado algunos críticos. El enseñante venezolano vive sumergido en una serie de problemas éticos. Y esta problemática se evidencia en todos los niveles educativos desde la educación inicial (preescolar) hasta la universidad. Existen razones éticas influyentes en el enseñante que afectan el sistema educativo y al enseñante mismo. Se tiene como patrón la falta de autoridad de los directores y supervisores de las Zonas Educativas y unidades educativas, quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir la función educativa. La irresponsabilidad, baja capacidad de respuesta y mal desempeño se ponen de manifiesto consecuentemente. (Peraza V. 1996).

Jiménez, N. y otros (2005) indican que se observa con preocupación como en Venezuela, la situación profesional de los enseñantes se ha visto disminuida en relación al de otras profesiones y como se ha desprestigiado su labor. Lo que ha dado cabida en la Educación Superior a profesionales en áreas específicas como Medicina, Derecho, Contaduría, Ingeniería, etc., para desempeñarse como enseñantes, sin tener la formación pedagógica o andragógica, y aún cuando reciben cursos de actualización y capacitación enseñante carecen de habilidades para la solución de problemas de índole ética. Aunque el ser formado en las escuelas de educación tampoco implica que estos estén provistos ética y moralmente para enfrentar tan amplia esfera profesional como la contenida en la profesión enseñante, debido a que estos no prestan suficiente atención a los problemas ético-morales durante su práctica pedagógica.

Estos autores, también señalan que el desempeño ético del enseñante universitario depende de la formación personal y profesional, dentro y fuera de la universidad. La ética no se agrega a las prácticas de la vida profesional, sino que forma parte de ella. No importa cuanto se practica sino el compromiso que involucra en el contrato moral.

Según lo presentado por Ruiz, C. (2005), algunos de los problemas que se observan en el desarrollo de la función enseñante, en la mayoría de las universidades públicas, son:

"(a) en el ingreso del personal: no siempre seleccionan los mejores profesionales para el ejercicio de la docencia, ya que en muchos los criterios no-académicos pesan más, al momento de la decisión del jurado, que los requerimientos formales exigidos por la normativa universitaria, el amiguismo y la dedocracia corrompen el sistema de ingreso enseñante universitario. Sin importar si el escogido está o no cualificado para abordar tan amplio compromiso.

"(b) la falta de programas de formación continua, especialmente en campo pedagógico, lo que trae como consecuencia un exagerado énfasis en la enseñanza tradicional, centrada en el profesor como fuente del conocimiento, reflejando carencia de ética profesional al momento de evaluar, estando más interesados en reprobar a los alumnos que a identificar sus avances y dificultades en el proceso de aprendizaje;

"(c) falta de transparencia en el proceso de ascenso del personal enseñante: en muchos casos este proceso es viciado y de antemano se sabe si el postulante ascenderá o no, dependiendo de sus conexiones con los grupos de "poder" en la universidad, es decir, no se escoge al que este más capacitado para el cargo, sino a quien tenga más amigos o conocidos dentro del jurado;

"(d) falta de un programa de evaluación, que permita determinar la distinción del desempeño del profesor, así como sus necesidades de capacitación". El resultado proporcionaría indicios que permitan identificar las diferencias y fallas evidenciadas por el profesorado en el proceso de enseñanza. Permitiendo realizar criterios para tomar decisiones sobre la remuneración diferencial del profesorado, diseñar programas de capacitación, para el mejoramiento continuo del personal enseñante o para excluir de la universidad a aquellos enseñantes incompetentes.

En referencia a, la idea planteada por el autor, se evidencia que, la reflexión está orientada al nivel de estudio impartido por las universidades nacionales, en algunos casos la distinción varia de acuerdo a la carrera, y es relevante si son públicas o privada; Posiblemente el nivel de exigencia también varía. Lo que traería como consecuencia un profesional con debilidades académicas y en consecuencia una notable disminución de la formación ética. Haciendo necesario resaltar que la problemática antes planteada pone en total riesgo la distinción de la educación superior.

Por otra parte, Peraza V. (1996) plantea que el éxito de la tarea enseñante, debe estar guiado por un sentido común, reflexivo, crítico, comunicativo, amplio, receptivo y por encima de todo provisto de responsabilidad ética. Pero para ello el profesional de la docencia tiene que librarse de muchas situaciones reales dentro de las cuales se encuentran sumergidos: miedo, "piratería", improvisación, mediocridad, inconformidad, facilísimo, deficiencia, desalentadores sueldos y muchos otros. Por ello se hace impostergable la necesidad de reformar la fábrica de enseñantes y transformarlas en verdaderos escuelas humanistas, dispuestos a predicar la ética pedagógica como un apostolado… añadiendo los autores, que además de predicar la ética ésta debe estar presente en la práctica durante todos los procesos, tomando en consideración que de esta manera operara como elemento motivacional en el proceso de aprendizaje, porque esta claro que la ética se enseña a través del prototipo y se aprende a través del patrón.

Por otra parte, al intentar una aproximación hacia el perfil del enseñante que se debe formar, según (Fernández, B. 2005) se observa con preocupación que en instituciones como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, específicamente en el Instituto Pedagógico de Caracas, los estudiantes manifiestan percibir una actitud negativa de sus profesores, que a pesar de ser conocedores de su especialidad, no se muestran coherentes con la idea de ser enseñantes, los cuales tienden a contradecirse continuamente, dentro y fuera de las aulas de clases, llegando a mostrar conductas contrarias con respecto a la actuación de un enseñante universitario.

Partiendo de esta situación, se puede conjeturar la posible necesidad de verificar, rectificar y reorientar la formación y actuación enseñante, en términos de exhortar y coadyuvar la reflexión en torno al proceso y acto educativo y las consecuencias que ello implica.

La situación antes planteada arroja una serie de interrogantes tales como:

- ¿De qué manera se puede entender la ética enseñante?

- ¿Qué implicaciones existe en el desempeño ético enseñante en el IPC desde el punto de vista de los estudiantes?

- ¿Cuál es el papel del enseñante en la formación de futuros profesionales de la docencia?

Objetivo General

Diseñar un taller que coadyuve a la optimización de la ética profesional de los enseñantes de la UPEL-IPC a través de la reflexión.

Objetivos Específicos

- Comprender las implicaciones del desempeño de la ética enseñante y la motivación vista como el compromiso intrínseco para cumplir con la actividad académica estudiantil.

- Establecer las implicaciones del desempeño ético enseñante, desde la perspectiva de los estudiantes del IPC-UPEL.

- Establecer la influencia del desempeño ético enseñante en el desarrollo de la formación de los estudiantes del IPC-UPEL y la necesidad de actuar a favor de mejorar dicho desempeño.

- Reorientar la actuación de los enseñantes de la UPEL-IPC, a través de la reflexión, en su praxis educativa en el cumplimiento ético de su labor..

Justificación

Tener un Código de Ética de la Educación no garantiza que el enseñante se conduzca en forma ética, es necesario que el profesional de la docencia reflexione acerca de su actuación y evalué su conducta en relación con los principios establecidos en dicho código, Morín de Valero (2007), sin embargo, esta disposición intrínseca por cumplir cabalmente su dimensión ética, paradójicamente a veces tarda demasiado para aparecer en la vida profesional de algunos enseñantes o simplemente esto nunca sucede. Por ello, emerge la preocupación por tratar de generar una reflexión, sobre la actuación y desempeño ético del enseñante desde una perspectiva más práctica.

Desde esta perspectiva, se privilegia la importancia que tiene el buen desempeño ético del enseñante del IPC, en tanto mejor sea éste, mejores resultados han de obtenerse, y en atención a los planteamientos anteriores, resalta la importancia de la presente pesquisa, porque presenta los siguientes aportes, desde el enfoque práctico contribuirá con:

  • (a) Las instituciones educativas que se dediquen a la formación enseñante, por cuanto el mismo puede fungir como fundamento argumentativo para la formulación y aplicación de talleres, foros, seminarios, simposios y conferencias que se relacionen con el ámbito ético del profesional enseñante y así lograr un mejor desempeño de éste.

  • (b) Los enseñantes de aula quienes a través de la reflexión sobre la ética y su buena praxis en las aulas de clases podrán motivar a sus estudiantes hacia el logro de los objetivos.

  • (c) La sociedad en general por cuanto el problema de la ética, es una dificultad social y más aun, si se refiere a los enseñantes, por lo tanto, debe ser tema de trabajo y esfuerzo para sentar nuevas bases en pro del enriquecimiento y fortalecimiento de la profesión enseñante.

  • (d) Desde el punto de vista teórico, proporcionará fundamentos, bases teóricas y referenciales para futuras investigaciones relacionadas con el tema.

El coadyuvar directamente el mejoramiento de la dimensión ética del profesional de la docencia de la UPEL - IPC en su praxis educativa y con ello el aumento de la distinción de la enseñanza, justifica en forma categórica la elaboración de éste trabajo de pesquisa.

CAPITULO II

Sintagma gnoseológico

Antecedentes

El trabajo de pesquisa realizado por Fernández, B. (2005), titulado "Modelo teórico para el desarrollo de la dimensión ética en la formación enseñante en la UPEL-IPC". Y cuyo objetivo general es: "diseñar un prototipo teórico para el desarrollo de la dimensión ética en la formación enseñante de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, con la finalidad de mejorar la distinción de la educación a partir de criterios reflexivos, axiológicos, morales, intelectuales y éticos"

Por otro lado, González, N. (2003) realizó una pesquisa referente a "La Motivación Escolar como Estrategia Dinamizadora del Aprendizaje Significativo en el nivel de Educación Básica" en la cual se planteó el siguiente objetivo general "Analizar la motivación escolar como estrategia dinamizadora del aprendizaje significativo en el nivel de Educación Básica" y en cuya culminación se llegó a la conclusión de que "la motivación hacia el trabajo individual y colectivo puede conducir a la realización de la actividad en sus tres tiempos, antes, durante, y al finalizar la misma, la motivación integra los elementos que definen la planificación del enseñante, éste es quien planifica y desarrolla los objetivos, los contenidos, los materiales y recursos, además de seleccionar la dimensión y evaluación a utilizar"

En referencia a los trabajos de pesquisa antes mencionados se puede observar la relación existente entre la ética enseñante y la motivación estudiantil, en cuanto que si se aprovecha el factor motivacional de los estudiantes, indudablemente se obtendrán resultados altamente satisfactorios y, si por el contrario el compromiso ético enseñante es inadecuado podría tener como consecuencia el bajo compromiso del estudiante a la realización de sus actividades académicas, al respecto del compromiso ético del enseñante, Peraza, V. (1996), en su trabajo de pesquisa el cual tituló "Análisis de la Ética del Docente Venezolano", cuyo objetivo principal fue: Analizar desde el punto de vista histórico-social actual, los factores que influyen en la ética del enseñante venezolano. La cual arrojó como resultados; que se observó, que los educadores ponen de manifiesto una conducta profesional y un comportamiento moral y ético dentro y fuera del aula, no cónsono con lo provisto en las leyes que rigen la materia educativa. Además, se pudo notar como la profesión enseñante está altamente sometida al desprestigio social, la misma se encuentra disminuida debido a las condiciones de trabajo y baja calificación profesional, como consecuencia de la falta de vocación de servicio, por no poseer excelencia académica y por encima de todo, por la falta de una formación ética. Por lo tanto, se deduce que es importante inquirir sobre la ética enseñante, sus implicaciones y de esta manera tratar de aportar alternativas para el mejoramiento de esta situación, lo cual hace pertinente al presente trabajo, puesto que es una necesidad que presentan tanto estudiantes como enseñantes.

Con respecto a lo anterior, La Ética en la práctica pedagógica del enseñante universitario debe estar fundamentada en la aplicación de teorías y métodos de enseñanza con el uso de recursos y medios que tengan la direccionalidad para llegar a sus estudiantes, y llevar la seguridad para inducir un mejoramiento de su competencia profesional, que no se resuelve mediante el aprendizaje de meros saberes teóricos o puramente técnicos sino a la orientación esencial del quehacer educativo con el compromiso ético del enseñante. Jiménez, N. (1999)

En Venezuela, la educación universitaria se encuentra inmersa en un gran debate con relación a la temática de la ética y la formación enseñante, prueba de esto es el Programa Nacional de Ética y docencia desarrollado por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), se pretende así llevar a debate la dimensión ética de la crisis nacional y proponen un enseñante motivado, capacitado y comprometido que contribuya a la formación integral de los ciuatribuidanos. (Yegres, 1999). Igualmente Villalobos, 2001) señaló que en el Estado Zulia se desarrolló una pesquisa sobre la competitividad que arrojó entre sus resultados, que la pérdida de valores es un inhibidor del desarrollo regional, por lo cual se organizó un Comité de Valores del Zulia que actualmente trabaja para rescatar los valores, no sólo en esta sociedad sino en los individuos.

Cabe destacar, que en la actualidad el profundizar en la ética y la práctica pedagógica del enseñante universitario, es tanto como indagar en un ámbito insuficientemente abordado y con escasos tratamientos desde la pesquisa. Sin embargo en el escenario universitario llegó el momento para que la ética junto a la ciencia y a la educación se desarrolle paralelamente fomentando la vivencia de pautas morales aceptadas como valores universales entre ellos: los derechos humanos, el respeto mutuo, la dignidad y la justicia. Jiménez, N. (1999)

Bases legales

Esta pesquisa se basa en las normativas legales vigentes del sistema educativo venezolano, fundamentalmente en la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en la Ley Orgánica de Educación, su reglamento y su proyecto de ley, Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente, Proyecto Autonomía de Ley de Educación Superior (Universidad Central de Venezuela) Código de Ética del Profesional de la Docencia y tratados internacionales, por lo cual, se realiza una breve síntesis de los siguientes artículos relacionados con el tópico en estudio.

Según la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en su Artículo 102 tipifica: "La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciuatribuidana de acuerdo con los principios contenidos de esta Constitución y en la ley."

Es por ello que "La educación estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica. El Estado estimulará su actualización permanente y les garantizará la estabilidad en el ejercicio de la carrera enseñante, bien sea pública o privada, atendiendo a esta Constitución y a la ley, en un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión. El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderá a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica" lo establece el artículo 104.

Además señala el Proyecto de Ley Orgánica de Educación en el capitulo I de La distinción de la Educación Superior, en sus artículos establece lo siguiente:

Artículo 37. La distinción de la educación superior es un concepto pluridimensional, que deberá comprender todas sus funciones y actividades: enseñanza y programas académicos, pesquisa y becas, personal, estudiantes, edificios, instalaciones, equipamiento y servicios a la comunidad y al mundo universitario.

Una autoevaluación interna y un examen externo realizados con transparencia por expertos independientes, en lo posible especializados en lo internacional, son esenciales para la mejora de distinción. Deberían crearse instancias nacionales independientes, y definirse leyes comparativas de distinción, reconocidas en el plano internacional. Con miras a tener en cuenta la diversidad y evitar la uniformidad, debería prestarse atención debida a las particularidades de los contextos institucional, nacional y regional. Los protagonistas deben ser parte integrante del proceso de evaluación institucional.

La distinción requiere también que la enseñanza superior esté caracterizada por su dimensión internacional: el intercambio de conocimiento, la creación de sistemas interactivos, la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de pesquisa internacionales, aún cuando se tengan debidamente en cuenta los valores culturales y las situaciones nacionales.

Para lograr y mantener la distinción nacional, regional o internacional, ciertos elementos son especialmente importantes, principalmente la selección esmerada del personal y sus perfeccionamientos constante, en particular mediante la promoción de planes de estudios adecuados para el perfeccionamiento del personal universitario, incluida la metodología del proceso pedagógico, y mediante la movilidad entre los países y los establecimientos de enseñanza superior y entre los establecimientos de educación superior y el mundo del trabajo, así como la movilidad de los estudiantes en cada país y entre los distintos países. Las nuevas tecnologías de la información constituyen un instrumento importante en este proceso debido al impacto de los conocimientos teóricos y prácticos.

En consecuencia, la Ley Orgánica de Educación Superior establece en el Artículo 38, La Educación Superior tendrá la alta misión de contribuir al desarrollo sostenible y el mejoramiento del conjunto de la sociedad a partir de:

  • (a) Formar profesionales altamente cualificados y ciuatribuidanos responsables, capaces de atender a las necesidades de todos los aspectos de la actividad humana, ofreciéndoles cualificaciones que estén a la altura de los tiempos modernos, comprendida la capacitación profesional, en las que se combinen los conocimientos teóricos y prácticos de alto nivel mediante cursos y programas que estén constantemente adaptados a las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

  • (b) Constituir un espacio abierto para la formación superior que propicie el aprendizaje permanente, brindando una óptima gama de opciones y posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema, así como oportunidades de realización individual y movilidad social con el fin de formar ciuatribuidanos que participen activamente en la sociedad y estén abiertos al mundo, y para promover el fortalecimiento de las capacidades endógenas y la consolidación en un marco de justicia de los derechos humanos, el desarrollo sostenible la democracia y la paz.

  • (c) Promover, generar y difundir conocimientos por medio de la pesquisa y, como parte de los servicios que ha de prestar a la sociedad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedades, fomentando y desarrollando la pesquisa científica y tecnológica a la par que la pesquisa en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas.

  • (d) Contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas, en un contexto de pluralismo y diversidad cultural.

  • (e) Contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad, velando por inculcar en los jóvenes y las jóvenes los valores en que reposa la ciuatribuidanía democrática y proporcionando perspectivas críticas y objetivas a fin de propiciar el debate sobre las opciones estratégicas y el fortalecimiento de enfoques humanistas.

  • (f) Contribuir al desarrollo y la mejora de la educación en todos los niveles, en particular mediante la capacitación del personal enseñante.

Además señala en el Artículo 42, La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen. Ello requiere leyes éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor articulación con los problemas de la sociedad y el mundo del trabajo, fundando las orientaciones a largo plazo en objetivo y necesidades sociales, comprendidos el respeto de las culturas y la protección al medio ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educación general amplia y también una educación especializada y para determinadas carreras, a menudo interdisciplinarias, centrada en las competencias y aptitudes, pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y poder cambiar de actividad.

En este orden de ideas, la educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad, y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hombre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteadas.

Así mismo debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal enseñante, la elaboración de los planes de estudio y la pesquisa sobre la educación. De igual manera debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la sabiduría.

En otro sentido, en el Capítulo II habla Sobre el ejercicio de La profesión enseñante, en el Artículo 78, "el ejercicio de la profesión enseñante estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de idoneidad enseñante comprobada, provista del título profesional respectivo. El Ejecutivo Nacional establecerá un régimen de concursos obligatorios para la provisión de cargos. El Ministerio de Educación, cuando no fuese posible obtener los servicios de personal enseñante titulado, podrá designar interinamente para los cargos a personas sin título, previo el cumplimiento del régimen de selección establecido. Cuando el nombramiento no corresponda al Ministerio de Educación, éste deberá autorizar la designación en las mismas condiciones previstas en este artículo".

En la misma ley en la Sección X Del Personal Docente y de Investigación establece en el Artículo 83º, La enseñanza y la pesquisa, así como la orientación moral y cívica que la Universidad debe impartir a sus estudiantes, están encomenatribuidas a los miembros del personal enseñante y de pesquisa. Artículo 85. Para ser miembro del personal enseñante y de pesquisa se requiere:

  • (a) Poseer condiciones morales y cívicas que lo hagan apto para tal función;

  • (b) Haberse distinguido en sus estudios universitarios o en su especialidad o ser autor de trabajos valiosos en la materia que aspire a enseñar; y

  • (c) Llenar los demás requisitos establecidos en la presente Ley y los reglamentos.

No obstante en el proyecto Autonomía de Ley de Educación Superior (Universidad Central de Venezuela) en el Capítulo III: Del Personal Académico establece Artículo 155.- Los deberes del personal académico comprenden:

  • (a) Conservar en todo momento una conducta ética, que le permita servir de prototipo a los estudiantes y al conjunto de la comunidad universitaria.

  • (b) Velar porque se enseñe el contenido previsto en el programa para cada asignatura;

  • (c) Desarrollar investigaciones académicas y difundir sus conclusiones, así como mantener al día y mejorar sus conocimientos sobre la materia en que están especializados mediante estudios e investigaciones.

  • (d) Respetar y reconocer la labor intelectual de sus colegas y sus estudiantes y, en particular, garantizar que en las obras publicadas figuren como autores todas las personas que hayan contribuido a preparar el contenido de las mismas y compartan la responsabilidad con respecto a dicho contenido;

  • (e) Administrar con honradez todos los fondos que se le encomienden, destinados a las instituciones de enseñanza superior, a los centros de pesquisa y a otros organismos profesionales o científicos;

  • (f) Evidenciar equidad e imparcialidad en la presentación de evaluaciones profesionales sobre colegas y estudiantes.

Por otra parte el Código De Ética Del Profesional De La Docencia establece en sus principios, que la ética esta relacionada con la cultura inherente a un pueblo a una comunidad. El profesor debe responder a sus actividades frente al medio donde se desenvuelve y respetar la escala de valores que la sociedad tiene sin negar el derecho que le asiste para que esa escala de valores se perfeccione, se supere. De allí que se entiende la profesión como un servicio publico en beneficio del colectivo.

En consecuencia la ética del profesor se basa en fundamentos, en comportamientos aceptados por los miembros del gremio y en consecuencia, es de obligatorio cumplimiento. Es un comportamiento ético autoimpuesto que le permite satisfacciones y sentirse orgulloso por actuar sin atender las deformaciones producidas por las crisis que comúnmente son aprovechadas para deformar los verdaderos principios sobre los cuales deber descansar la nación.

Es por ello que en el capitulo IV establece los deberes del profesor como enseñante, y estos son:

  • (a) Articulo 49, debe propiciar y defender niveles de excelencia en la formación educativa de sus alumnos.

  • (b) Artículo 51, propiciar la formación integral de los estudiantes.

  • (c) Articulo 52, estimular el pensamiento reflexivo, la actitud critica, la conciencia ética i la formación de hábitos de estudio.

Además señala en el capitulo V referente a las leyes disciplinaria y establece:

  • (a) articulo 67, las fallas de la ética cometidas por la ignorancia, negligencia, impericia o mala fe, debidamente comprobadas serán objeto de sanciones por parte del Tribunal Disciplinario del Colegio de Profesores de Venezuela, sin perjuicio de las sanciones establecidas por las leyes correspondientes.

Revisión Teórica

Ética:

Al hacer referencia a la ética y su significado (Sánchez, A. 2006) establece que en su acepción etimológica el término ética responde al sustantivo griego ézos (costumbre, habito), que deriva a su vez de los verbos ézo (tener costumbre, estar acostumbrado) y ezídso (acostumbrarse, habituarse, soler).

En un sentido más amplio y general el ézos implica "el conjunto de leyes y valores aceptados por una civilización, por un pueblo, por una clase social, por un grupo o persona" (Vidal, M. 1999). Asimismo, se evidencia que el ézos nos habla de conducta; la ética de leyes de conducta.

Otra definición es la de Sánchez, A. (2006) "es la ciencia de la conducta, ya sea derivada de la naturaleza del hombre en razón del fin a que debe conformarse y de los medios ordenados a conseguirlo, ya sea del impulso motor de la conducta humana y de los actos que la determinan", es decir, es la ciencia que reflexiona sobre la praxis humana, en términos del deber ser, independientemente de si los actos se dan, condicionados por factores externos o por convicción.

Por otra parte, el enfoque de aprendizaje ético procura formar las condiciones básicas para lograr la optimización de la persona, tanto en su dimensión singular como social. De esta manera, el ser humano será capaz de construir su felicidad a lo largo de su recorrido biográfico mediante un proceso de encuentro consigo mismo, con el otro y lo otro. Para favorecer dicho proceso, es necesario atender los cuatro niveles de optimización humana sugeridos por Martínez (1998, 2001): la dimensión codificativa, adaptativa, proyectiva e introyectiva.

La dimensión codificativa hace referencia a las capacidades para captar la información, entender los contenidos informativos y los sistemas conceptuales más elementales, que le permiten apropiarse de los conocimientos necesarios para desempeñarse eficientemente en un mundo en constante transformación. La segunda, la dimensión adaptativa, se refiere a la conducta y formas de proceder que le ayudan a la persona a autorregular su comportamiento, de esta manera se incorpora conscientemente en un proceso de enculturación que le aporta a su crecimiento humano.

Dentro de estas dos dimensiones, la referencia social desempeña un papel muy importante como modulador del proceso pues generalmente, el ser humano se detiene en los otros para recoger algunas muestras de lo que se asume como correcto-incorrecto, permitido-prohibido, adecuado-inadecuado. El tercer nivel lo constituye la dimensión proyectiva, donde la persona es capaz de adaptarse a las leyes externas, pero también crear sus propias regulaciones y actuar en función de éstas. Cuando nos desempeñamos como profesionales en cualquier disciplina, debemos atender una cierta reglamentación que nuestro trabajo establece (debemos asumir unas ciertas tareas, cumplir un horario determinado, relacionarnos de una cierta manera con quienes nos rodean), pero aún cuando exista una cierta normativa, somos nosotros los que le impregnamos un cierto estilo personal al ejercicio laboral. Nos planteamos unas pautas determinadas para mejorar nuestro trabajo, ordenamos nuestras tareas bajo ciertas prioridades, nos comunicamos bajo ciertas premisas, valoramos la presentación personal bajo algunos criterios, en fin proyectamos una manera particular de ser como personas y trabajadores, como ciuatribuidanos comprometidos y responsables.

Finalmente, la dimensión introyectiva, permite que la persona además de crear patrones o valores, sea capaz de darse cuenta de que ella misma es quien está actuando. Por lo tanto, encontramos una estrecha relación con los procesos de conciencia y autoconciencia, con la capacidad de autodeterminación personal que permite un claro reconocimiento de ese "ser y estar" en el mundo.

A partir del desarrollo de estas dimensiones, la conciencia se estructura como un regulador moral, que emerge en la interacción social mediada por el lenguaje y cuyo carácter intersubjetivo se fundamenta en el diálogo. Esta disposición del sujeto, de índole funcional le permite articular el significado conflictivo de la información moral que recoge del medio con un tipo de juicios y acciones que posibilitan una respuesta adecuada a los problemas sociomorales. Por lo tanto, se debe procurar que, "....las diferentes matrices de valores que cada persona pueda construir a lo largo de su vida estén orientadas a que valores como justicia, igualdad, libertad, solidaridad, respeto, tolerancia activa y actitud de diálogo, sean apreciados como tales y denunciada su ausencia. Para ello es necesario un prototipo de formación ética que suponga el aprendizaje del ejercicio de la responsabilidad y entender la dignidad humana como valor guía, lo que quiere decir proponer un prototipo de vida tanto individual como colectivo que no sólo facilite niveles de felicidad personal sino el ejercicio de una ciuatribuidanía comprometida con el bien común y con el logro de una sociedad más equitativa" (Martínez y otros, 2002).

Moral:

El término moral procede de la expresión latina mos-moris, que en su originaria acepción significa costumbre, asimilándose al griego ézos hasta el punto de aparecer como denotaciones sinónimas. Sánchez, A. (2006). Y efectivamente, ética y moral se han se han venido usando indistintamente en la práctica, atribuida su dependencia reciproca, para traducir por igual el mismo contenido semántico. El autor antes citado define moral como un sistema de leyes, preceptos y deberes que regulan los actos humanos individuales y sociales en función de la bondad o malicia de los mismos.

Por otra parte, Santana, L. (2000) sostiene que la moral es una forma especifica de la conciencia social que deriva de principios, leyes y criterios valorativos que regulan la conducta de un individuo como integrante de una sociedad, quedando evidente la similitud de las concepciones de moral en ambos autores, teniéndose entonces como, el conjunto de leyes, principios, criterios de valor y deberes que regulan los actos del humanos.

En el plano filosófico "Se entiende así que moral es el conjunto de comportamientos y leyes que solemos aceptar como válidos; y que ética es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos, lo cual incluye la comparación con otras morales que tienen personas diferentes. Según esta distinción, lo moral o la moral es el objeto de la ética. La ética hace tema de lo moral, lo tematiza reflexionando sobre ello. Por eso se suele decir que, hablando con propiedad, la ética es la filosofía moral o disciplina filosófica que estudia las reglas morales y su fundamentación. O también: la ética es la teoría (el saber o ciencia, entendida en un sentido amplio) del comportamiento moral de los hombres en sociedad" (Fernández, y otros, (2000)

Ética Social y Moral Social:

El comportamiento cobra verdadero significado cuando lo consideramos en función del ser humano y de la sociedad. Valorar la transcendencia de la ética supone comprender que los seres humanos vivimos en comunidad, vivimos "no solo como los humanos, sino también con los humanos" (Savater, 1992). La ética social constituye una especie de configuración de abstracción colectiva aceptada como necesaria, común a todo el colectivo, que se proyecta en un sentido de ciuatribuidanía y cívico.

La moral social responde a la necesidad de regular o asegurar cierta cohesión social. La conducta moral exige la adhesión y el convencimiento interno de los individuos. La norma moral se diferencia de la jurídica o formal en que ésta debe ser cumplida aun sin que haya el convencimiento de que es justa. En cambio, nada ni nadie puede obligar al individuo a actuar moralmente; ello es producto de su propia convicción y decisión. El comportamiento moral afecta todos los amitos de acción del ser humano (político, económico, artístico, educativo) y todas las relaciones entre los individuos (amor, amistad, familia, matrimonio).

En otro orden de ideas, unas de las teorías que fundamenta la ética en la praxis pedagógica:

El Desarrollo Moral según Lawrence Kohlberg

La Universidad como comunidad justa tiene como función básica mantener y transmitir los valores de la sociedad y desarrollar la moral del alumno, buscando el consenso de todos. Según Kohlberg el desarrollo moral del estudiante sugiere cuatro posibles objetivos educativos:

1. Desarrollar en los estudiantes valores y aptitudes que contribuyan a lograr un estilo de vida saludable y satisfactoria.

2. Enseñar a los estudiantes conductas y actitudes que reflejen los valores tradicionales de su sociedad.

3. Modelar a los estudiantes ciertas técnicas que les permitan vivir de manera más eficaz, como miembros de su sociedad.

4. Promover el desarrollo de las aptitudes de los estudiantes en áreas de funcionamiento cognitivo, social, moral y emocional.

No se trata de que el enseñante enseñe ética, se trata de que pueda crear una atmósfera moral en el aula, dentro de la cual se use a la ética en función de los conflictos, se estimule el pensamiento de los estudiantes para que ellos construyan juicios y razones. Todo lo que ocurra dentro de un salón de clase y vaya en contra de la vida, es antitético. Se requiere entonces un enseñante puntual, organizado, negociador, oyente, preparado cognitivamente, con sensibilidad social, capaz de discernir, canalizar las dificultades que surjan en el recinto universitario, atendiendo al bien colectivo, más que al personal. (Encuentro Educacional Vol. 12(2) mayo-agosto 2005: 173 – 193)

Freire (1970) sostiene que la educación se debe basar en la manera como el alumno se ve y siente el mundo a su alrededor. Desde esta nueva concepción educar es dialogar y el diálogo es un acto de amor, y el maestro es un observador de procesos que no impone valores, sino que observa a sus alumnos a partir de sus expresiones, pensamientos, sentimientos, comportamientos e interacciones.

Figueroa (2000), por su parte, sostiene que el objetivo fundamental del proceso educativo es el fortalecimiento de la personalidad a través de la formación y desarrollo de los aspectos moral, intelectual y físico, entre otros, con el propósito de formar personas de alta distinción humana, capaces de elevar la distinción de vida del planeta en su conjunto. El mismo autor expresa que la educación debe rescatar la enseñanza de principios y valores universales que conlleven el desarrollo de sentimientos y actitudes positivas para un progreso conjunto de persona-persona, persona-naturaleza, persona-sociedad, además orientado hacia una formación humana integral.

Sin embargo, la tendencia en las nuevas propuestas de educación es fortalecer la formación integral del ser humano, una formación general con base en sus componentes científicos, etnológicos, éticos y humanísticos para promover transformaciones sociales (Gamus, 1997).

De igual manera Yegres, A. (2000) dice que el saber ético hay que especificar dos cosas: el obrar racionalmente y que se trata de una acción permanente en el conjunto de nuestra vida entera. Se entiende que el obrar racionalmente, significa saber deliberar bien antes de tomar una decisión con el objeto de realizar la elección mas adecuada y actuar según lo que hayamos elegido. (Cortina, 1994).

En este orden de ideas, otros de los términos generales que forma la ética en el enseñante es la identidad profesional, se puede decir que es el conjunto dinámico compuesto por sentimientos, esquemas de pensamientos y formas de actuar, a través del cual un grupo social desarrolla una dinámica integrativa de su existencia como grupo. A partir de la identidad, los miembros se interrogan sobre su posición y funciones en loa sociedad, organizan sus proyectos de acción para superar conflictos y afirmar la pertenencia y la continuidad del grupo. Márquez, E. (2000).

Al respecto, Morín (2000) argumenta que la ética debe formarse en las mentes a partir de la propia conciencia del ser humano, el cual es al mismo tiempo «individuo, parte de una sociedad y parte de una especie», interrelaciones de las cuales no escapa el proceso educativo. Por esta razón, en la actualidad, y en acuerdo con Freire (1998), es necesario rescatar la ética en el proceso educativo, la cual se genera de la ausencia de una pedagogía funatribuida en el respeto a la dignidad y a la propia autonomía del educando.

Es por ello que, Pascucci (2002) señala que el enseñante, desde su elevada misión, debe cooperar en el desarrollo del potencial creativo del ser humano, para que éste pueda desarrollar plenamente su personalidad en condiciones dignas, propias de una sociedad democrática, a fin de sostener la preeminencia de los derechos humanos y la valoración ética de la vida. Este autor agrega que esta misión exige compromiso, responsabilidad, plantearse retos, esfuerzo, dedicación, pesquisa, capacitación y búsqueda sistemática del saber.

No obstante la ética del enseñante se manifiesta principalmente en su práctica educativa, desde, dentro y fuera del aula. Por otra parte, "dar la clase con ética es tener una conducta académica externa, como un testimonio de una convicción pedagógica interna que es tenida por buena, de acuerdo con el conocimiento vigente" (Yegres, A. 2000)

Relación de la Ética con otras Disciplinas

Ética y Psicología.

La Psicología se parece a la Ética en cuanto a que también estudia los actos humanos, pero ésta los explica en el aspecto del hecho y la Ética se interesa en cómo debe ser ese acto. Es decir, la psicología sólo estudia el acto como objeto material, el por qué ocurre. La Ética en cambio, estudia la bondad o maldad de los actos humanos y dicta leyes de cómo deben comportarse las personas. (|É T I C A Guía de Estudios – UBV)

Ética y Sociología.

La Sociología surgió en el siglo XIX gracias a las aportaciones de Augusto Comte y de Kart Marx. Estudia el comportamiento del hombre en forma global dentro de la sociedad, es una ciencia de hechos. La Sociología describe lo que ocurre en la sociedad, mientras que la Ética es una ciencia del deber ser, al referirse a la sociedad se interesa por cómo debería ser. La Ética no habla de "lo que hay", eso lo hace la Sociología, la Ética habla de "lo que sería bueno que hubiera", (|É T I C A Guía de Estudios – UBV)

Ética y Pedagogía.

La Pedagogía es el estudio de la educación, el significado de la palabra educación proviene del vocablo educere, que significa conducir, guiar y también sacar hacia fuera, desarrollar lo que está implícito. También consiste en lograr que una persona haga, por sí misma, lo que debe hacer. En sí, la educación es una disciplina que complementa a la ética y viceversa. La Ética dicta que es lo que hay que hacer, en tanto que la educación muestra el modo en que podemos lograr lo propuesto por la ética (|É T I C A Guía de Estudios – UBV)

Ética y Religión.

La Religión institucionalizada contiene una serie de preceptos, la mayoría de ellos con un alto valor moral, como son la caridad, la humildad, el sentido comunitario, la compasión, la piedad, etc. Pero la Ética y la Religión no son lo mismo,

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