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    1. Introducción
    2. Las principales posiciones filosóficas
    3. Sobre el respeto debido entre contrarios y sobre los "pescadores en río revuelto"
    4. Conclusiones
    5. Origen y evolución del Universo
    6. Origen y evolución de la Tierra
    7. Origen y evolución de la vida
    8. Los seres vivos
    9. Árbol evolutivo de los primates
    10. Árbol evolutivo de los homínidos
    11. Cosmovisiones
    12. Anexo
    13. Era del conocimiento
    14. Era de la inteligencia artificial
    15. Era de las ciencias de la vida
    16. El fin del mundo
    17. El fin del Universo
    18. Fuentes

    Introducción

    En los últimos años, se está dando un debate muy importante a nivel mundial entre Ciencia-Ciencia. Se trata del debate sobre el diseño inteligente. Partiendo de datos científicos aportados, de un lado, por científicos que indican la lógica-matemática que el Universo muestra por doquier acerca de un Propósito o Finalidad en el Cosmos y por añadidura obvia en el ser humano; y por otra parte, las indicaciones también lógico-matemáticas defendidas por otros científicos partidarios de que el Azar o la Casualidad gobiernan el Universo.

    A la vez, entre unos y otros se han introducido todo tipo de gente religiosa, desinformadores, manipuladores y "pescadores en río revuelto". La cuestión es que el debate sobre el Diseño Inteligente está en plena efervescencia y cada vez hay más cerebros humanos sumándose al mismo; incluso en EE. UU. hay grupos sociales que intentan introducir como enseñanza de texto en las escuelas la tesis del Diseño Inteligente, la cual consideran tan científica y a tener en cuenta como la tesis del Evolucionismo-Darwinismo.

    Ante esta sustanciosa polémica de filosofías existenciales, este artículo pretende clarificar las posturas de los principales participantes, puntualizar la legitimidad y la atención que merecen los argumentos de ambas partes y también señalar la porción de quienes se están colando con ganas de emborronar, enmarañar, manipular y tergiversar a partir de sus prejuicios e intereses acomodados.


    I. Las principales posiciones filosóficas

    Creacionismo
    Defiende que el universo fue creado en seis días, según el capítulo 1 del libro bíblico del Génesis; que cada una de las especies biológicas es el resultado de un acto particular de creación divina. Quienes sostienen esta teoría usan la Biblia como libro de ciencia y no saben distinguir bien entre mitología, ciencia, géneros literarios, etc. No aceptan el azar o la casualidad en el universo, sino que creen que todo lo que sucede lo proyectó Dios hasta el grado que nada, por muy insignificante que sea el hecho, ocurre sin un propósito del Creador.

    Evolucionismo o darwinismo

    Defiende que la evolución de las especies biológicas se produce por selección natural de los individuos y se perpetúa por la herencia. Unas formas de vida evolucionan a otras más complejas desde los primeros microorganismos que surgieron en el agua del mar, todo ello a lo largo de millones de años y a través de herencia genética, selección natural de los más fuertes y cambios ocurridos por casualidad. Esta teoría se inició con Charles Darwin en el cercano siglo XIX.

    Diseño Inteligente (D. I.)

    Defiende que Algo / Alguien / Una Inteligencia / Dios / ha creado el universo con un diseño inteligente implícito, con unas leyes tan particulares, precisas, puntuales, minuciosas y exactas a todos los niveles que sin tal precisión sería imposible que las estrellas se hubieran formado; que la Tierra estuviese a la distancia justa del sol como para posibilitar su vida; que los cinturones de Van Allen, compuestos de cargas eléctricas, rodeen tan equilibradamente nuestro planeta haciendo de escudos protectores contra las partículas de radiación transportadas por el viento solar; que la luna esté tan gemelo-hermanada a la Tierra de una forma tan exacta y crucial para el desarrollo de las condiciones vitales; o que la variedad de constantes fundamentales del universo tenga una precisión tan justa y milimétrica…

    Es decir, todo el diseño universal, todas las leyes cósmicas son tan perfectas, exactas y puntuales que prácticamente resulta imposible que se hubiera formado todo lo existente por puro azar o casualidad.

    ¿Tanta precisión para algo sin propósito ni finalidad? En consecuencia, hay científicos que con los datos actuales de la física, la cosmología, la biología o las matemáticas argumentan que lo más lógico es deducir que tuvo que haber Algo / Alguien / Una Inteligencia / Dios / Un Diseñador Inefable del universo detrás de toda esta inmensa realidad; un Diseñador que diseñó de una manera tan inteligente su gran obra, que incluso incluyó en el diseño la posibilidad de que después de millones y millones de años se diera la vida y que tras esa vida surgiera poco a poco la Vida Consciente de sí misma y del universo, Vida Inteligente capaz de preguntarse "¿por qué y con qué fin existe el Diseñador?".

    Según los partidarios del D. I., las ciencias aportan datos suficientes como para sostener la tesis que detrás de la creación universal hay una Inteligencia que diseñó o proyectó el universo con la posibilidad implícita de que surgiera en su interior vida capaz de ser consciente de sí misma y probablemente de ir a más. Los defensores del D. I. aceptan la teoría de la evolución e incluso admiten el azar o la casualidad, pero entendiéndolo como "mecanismo" del mismo plan o diseño inteligente.

    Es decir, a diferencia del creacionismo, que plantea el debate en el foro de los presupuestos "Fe-Ciencia", el Diseño Inteligente argumenta desde las posiciones "Ciencia-Ciencia", aceptando en gran medida el evolucionismo y su casualidad, no en el sentido pesimista de la casualidad darwinista, sino con el toque esperanzador u optimista de ver en ese azar o casualidad también el propósito y la finalidad del Diseñador Inteligente.

    Como dice uno de los principales científicos actuales propiciadores del D. I., no comprometido con posiciones religiosas convencionales, el físico matemático y profesor en el Centro de Astrobiología de la Universidad Macquarie (Australia), Paul Davies: "Según el principio antrópico, las condiciones físicas que hacen posible nuestra existencia se encuentran tan enormemente ajustadas que es difícil pensar que nuestra existencia sea un simple resultado del azar o de fuerzas ciegas". (...) "Pertenezco al grupo de científicos que no suscriben ninguna religión convencional y, sin embargo, niegan que el universo sea un accidente sin significado".

    Del mismo modo piensa el matemático británico Roger Penrose, quien toma en cuenta las variables físicas e intenta probar matemáticamente la respuesta a estas preguntas: "¿Cuál es la posibilidad de que un universo que pasó a existir por casualidad produzca organismos vivientes? ¿Una en billones de billones? ¿Una en trillones en trillones? ¿O una cifra aún mayor?". Según Penrose, la probabilidad de que ello ocurra está en el orden de 1/1010.123. Es difícil imaginar lo que significa este número. En matemáticas, el valor de 10.123 se expresa por un 1 seguido de ciento veintitrés 0 —dicho sea de paso, es un número mayor al de átomos que se cree existen en todo el universo, el cual está calculado en 1.078—, pero la cifra que nos da Penrose es mucho más grande: un 1 seguido de ciento veintitrés ceros. Matemáticamente, en términos prácticos, una probabilidad de 1/1.050 significa "probabilidad cero". El número de Penrose es más de un billón de billón de veces mayor a 1/1.050. Es decir, la probabilidad de que se origine por casualidad un universo como el nuestro a partir del Big Bang es extraordinariamente menor a lo que se considera probabilidad cero.

    En resumen, el número de Penrose nos dice que la creación de nuestro universo por "accidente" o "casualidad" es algo imposible. Los números que definen el designio y propósito del equilibrio del universo, juegan un papel crucial y exceden la comprensión. Es decir, con la ciencia en la mano, no con la religión, hay científicos que prueban que de ninguna manera el universo es producto de una casualidad.




    Multiuniverso

    Esta teoría científica proveniente de las matemáticas subraya que el universo es uno entre millones de universos, por pura lógica matemática. Sostienen, matemáticamente, que de un "agujero negro" puede nacer otro universo o numerosos universos. Tal manera de pensar se debe en parte al físico matemático estadounidense Hugh Everett III, quien a mediados del reciente siglo XX formuló una tesis acerca de una multitud de mundos o universos posibles. El Multiuniverso es una postura por la que apuestan bastantes defensores del ateísmo científico (aunque desde el D. I. podrían plantearles que el Alguien / Algo / Diseñador Inteligente / sigue siendo válido tanto para la hipótesis de diseñador de uno o de múltiples universos).


    Hay quienes se acogen a esta postura científica para enfrentar o escapar a la tesis que otros físicos o matemáticos tan científicos como ellos les presentan sobre la imposibilidad de un "ajuste tan fino y exacto" en todas las leyes físicas del universo (el llamado principio antrópico) sin un propósito o causa implícita. Es decir, los partidarios del Multiuniverso defienden que toda esa exactitud latente en este universo es por pura casualidad físico-material y no tiene por qué darse en el resto de universos, según la multitud de fluctuaciones cuánticas existentes en el vacío. Con esto desean poner a salvo la casualidad o el azar, pues si bien en este universo nosotros existimos, en otros posibles universos la casualidad haría que no existiéramos o que fuésemos de otra manera distinta. Muchas preguntas objetoras e importantes se le pueden hacer a esta teoría, empezando porque si experimentamos sólo una realidad, sólo un universo, hablar de universos múltiples es parecido a hablar de la Nada o de los ángeles o de la resurrección después de la muerte; sin embargo conviene no coger a la ligera la hipótesis del Multiuniverso, dado que ésta conlleva la posibilidad y el sentido de la realidad entrecruzada en todas direcciones por otras realidades, planos, dimensiones o universos que son una posible introducción a los viajes en el tiempo o a la teletransportación desde un lugar a otro en el tiempo y el espacio. Pero esta hipótesis no tiene por qué estar reñida necesariamente con la del D. I.

    A veces hay ateos con teorías muy respetables que, al ser científicos provenientes de las ramas que tienen el rango de ciencias por excelencia, se consideran más científicos que nadie, sin percatarse que están creando escenarios tan hipotéticos y de fe –es el caso de muchos partidarios del Multiuniverso– tan imposibles de probar o más que el que proponen los científicos del D. I. No obstante hay que admitirles la honorabilidad de reconocer que su teoría del Multiuniverso no se puede probar.

    II. Sobre el respeto debido entre contrarios y sobre los "pescadores en río revuelto"

    1. ¿Qué proponen los científicos del D. I. a los científicos del Multiuniverso? Más o menos esto: nuestros datos apuntan a que Algo / Alguien / una Inteligencia / Dios / Diseñador Inefable proyectó y puso en marcha el universo, pero no lo podemos probar. Es decir, ambos hemos llegado a los confines de la ciencia donde sólo podemos ponernos en manos de la creencia (la cual no puede probar): ya Dios, ya el Multiuniverso. Es decir, ni vosotros ni nosotros podemos ir más allá sin echar mano de la creencia. Ustedes dicen que no existe Dios ni Diseñador que haya diseñado el universo o el multiuniverso, sino que los datos apuntan a un multiuniverso por casualidad. Nosotros decimos que sí existe la probabilidad del Alguien / Algo / Dios / Inteligencia / Diseñador que ha dotado a su obra con propósito, y hay datos más que suficientes para sostener esta tesis. Nosotros no nos burlamos de ustedes e igualmente ustedes no se burlan de nosotros; nosotros no denigramos sus argumentos científicos llamándoles pseudociencia e igualmente ustedes no denigran nuestros argumentos científicos tachándolos de pseudociencia.

    2. Hay que destacar que tanto el Evolucionismo como el Multiuniverso basan sus argumentos en una creencia extracientífica pesimista (la que sostiene que este universo, o la infinidad de universos posibles, se fundamenta en la casualidad).

    Por su parte el D. I. basa los suyos en una creencia extracientífica optimista, la que sostiene que este universo se fundamenta en un propósito o causa final; es decir, la idea esperanzadora de Aristóteles y Tomás de Aquino, adaptada a los tiempos actuales en base a los datos que las ciencias hoy nos aportan.

    Del mismo modo merece la pena hacer referencia a Anaximandro de Mileto, filósofo y científico griego del s. VI a.C., como uno de los precursores de las teorías del D. I. y a la par del Multiuniverso, pues según Diógenes Larcio y otros como Teofrasto, Simplicio o Plutarco, que hacen referencia a su vida, fue Anaximandro quien, atrevida y valientemente, defendió en su época la tesis impopular de que el origen de todas las cosas no está en los dioses mitológicos ni en la naturaleza, sino en lo Indeterminado o Indefinido, llamado por él ápeiron y que hoy bien podría traducirse por D. I.; pero de igual modo también fue Anaximandro el primero o uno de los primeros en sostener la idea de que muchos infinitos simultáneos o sucesivos son posibles.


    III. Conclusiones

    1. Se trata de un debate honesto, amigo de la sabiduría, entre mentes brillantes de finales del siglo XX y comienzos del XXI.; un debate beneficioso y positivo entre filosofía de la ciencia y filosofía de la ciencia; aunque también puede interpretarse como entre ciencia y religión, o incluso entre ciencia-religión-ciencia, y ello en base a datos nuevos aportados por las ciencias en las últimas décadas.
    2. Como en todo debate, se cuela gente fundamentalista-reduccionista. En este caso, por una parte cristianos que creen en la Biblia de una manera casi literal sin distinguir el lenguaje poético del histórico o del mítico. Personas que sienten animadversión hacia el evolucionismo-darwinismo y tratan de desacreditarlo. Por otra parte están los cientificistas, que caen en el absolutismo de sus propias teorías y tratan de infamar a los científicos del D. I. como si éstos fuesen puros partidarios del viejo creacionismo. Y además están los periodistas y comentaristas "progres de fachada" que tratan de ganar relevancia y fama propias a costa de meterse a debatir sin profundidad ni conocimientos de honduras en esta pugna legítima de planteamientos filosóficos-científicos. Para ello no se les ocurre otra cosa que propagar en sus medios todo tipo de reduccionismos ignorantes contra el D. I., por ejemplo, confundiendo incompetentemente las posturas particulares de los creacionistas conservadores de EE. UU. con las tesis rigurosamente expuestas por científicos y mucha gente independiente del D. I. en el resto del planeta. Cometen el mismo disparate que cuando les da por reducir el Cristianismo a los particulares grupos de la gente que va a misa o a la facción jerárquico-episcopal; evidencia palpable de que desconocen el calado y la profundidad eximia del debate científico y filosófico que se está dando en estos momentos de la historia y de las excelentes ideas y beneficios de apertura mental que generará el mismo para la humanidad en su conjunto.

    3. El D. I. no es "el nuevo disfraz del viejo creacionismo", por mucho que lo afirmen y sostengan editoriales de periódicos tan leídos como El País (Madrid, España, miércoles 28-XII-05) u otros "pescadores de peces en río revuelto". Quien quiera hacer luz sobre un asunto debe exponer los planteamientos de las partes y no hacer como Procusto, el personaje de la mitología griega que reducía a sus huéspedes a los límites del lecho donde los acostaba, de forma que les cortaba las extremidades a quienes eran largos para que no sobresalieran de la cama o les ponía peso amarrados a las mismas para estirárselas en caso de ser cortos de estatura. No parece honesto, intelectualmente hablando, entrar en un debate tan interesante y primoroso como el que está sucediendo acerca del D. I. con afanes reduccionistas de cuadricular-acostar-reducir a todo aquél que no le produce simpatías, en la misma cama de cuadriculación mental donde acuesta sus prejuicios y "se duerme en sus laureles".

    4. Por último, recalcar estos dos razonamientos:

    a) Hasta ahora ninguna de las dos tesis ha podido ser demostrada. Es decir, hay buenas razones científicas que apuntan a la existencia de universos paralelos, pero también hay buenas razones científicas que apuntan al Diseño Inteligente del cosmos. Tanta lógica-matemática se emplea –o quizá más– en la hipótesis, sostenida por datos científicos bien respetables, de un Diseño Inteligente, de un Propósito en el Cosmos (y por ende en el ser humano), que la que se aplica en la también respetable hipótesis de los Múltiples Universos Paralelos conformados al azar y sin Diseño Inteligente.

    b) Si cabe admitir la hipótesis de que el cosmos tenga propósito-razón –los datos científicos que apoyan esta postura están por todos lados y a disposición de quien los quiera razonar– también cabe admitir que nosotros, los seres humanos, somos a escala diferente pequeños cosmos o pequeños universos dentro de ese gran espacio; en consecuencia, se puede deducir (con los mismos procedimientos de lógica-matemática aplicables a las teorías del Multiuniverso de azar) la hipótesis que propone y defiende que nuestras vidas están cargadas de propósito, finalidad y esperanza.

    ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL UNIVERSO

    El Universo se originó hace 14 mil millones de años en una gran explosión del espacio.

    Toda la energía existente en el Universo estaba concentrada en un punto más pequeño que un átomo. La temperatura era muy alta y por esta razón no existía la materia como la conocemos hoy.

    Después de la explosión, el espacio se expande y se enfría permitiendo la formación de átomos, estrellas, galaxias, y planetas a partir de partículas elementales.

    ¿Qué es la Teoría del Big Bang?

    • La teoría del Big Bang explica la expansión del Universo, la existencia de un pasado denso y caliente, el origen de los elementos químicos primordiales y la formación de los objetos astronómicos que se observan en la esfera celeste (estrellas, galaxias, cúmulos de galaxias, etc).
    • Esta teoría se basa en la Relatividad General de Einstein y en combinación con las predicciones de la física nuclear y la física de partículas e interacciones constituye el modelo estándar de la de la cosmología moderna.
    • La cosmología del Big Bang es consistente con las observaciones que se han realizado.
    • El Big Bang explica la evolución del universo a partir del primer segundo, pero no explica cómo se generó el universo ni qué ocurrió antes del primer segundo. Existen varias hipótesis sobre este evento, entre las cuales el modelo de inflación es de interés ya que resuelve algunas dificultades teóricas inherentes en la teoría del Big Bang. Mientras que el Big Bang goza de un sólido soporte en observaciones, el modelo de inflación requiere mayor evidencia observacional para ser aceptado definitivamente.  

    ¿Qué había antes del Big Bang?

    Durante las primeras fracciones de segundo el Universo era tan pequeño y denso que para poder estudiarlo es necesario desarrollar una teoría cuántica de la gravedad. La gravedad es la interacción dominante porque se trata de un objeto con mucha masa (eg. toda la masa del universo), sin embargo, toda esta masa y energía está encerrada en un punto no más grande que una partícula elemental, por lo tanto es un sistema cuántico.

    Aún no se ha desarrollado esa teoría pero se han logrado encontrar algunas aproximaciones que son consistentes con la teoría cuántica. Según estos modelos, del vacío pueden aparecer estados de materia de forma espontánea.

    Un nivel de energía absolutamente determinado e igual a cero no puede darse en la naturaleza debido a los principios cuánticos. Por lo tanto, en el vacío existen fluctuaciones energéticas a nivel cuántico. Una de estas fluctuaciones puede dar origen a la creación espontánea de materia y antimateria (manteniendo la energía promedio total igual a cero en todo momento).

    La creación de un par partícula - antipartícula, por ejemplo, es un evento que ocurre en la naturaleza y en el laboratorio. En este proceso se conserva la energía, tal como lo piden las leyes conocidas de la física.

    Espacio y tiempo son conceptos que no tienen sentido antes de la aparición de la materia en el universo. El espacio y el tiempo aparecen con la materia al momento del big-bang.

    Que el universo entero haya aparecido del vacío (e.g. de la nada) va en contra de nuestra intuición y por eso es difícil entender. La lógica con la que nuestra mente se relaciona con el mundo exterior y construye modelos del mismo, está construida sobre la base de experiencias con el mundo macroscópico y no con el mundo subnuclear. Es por esta razón que queremos someter todos los procesos a un modelo sencillo de 'causa-efecto', y lo que salga de ese modelo muy difícilmente lo podemos entender. Desafortunadamente el modelo 'causa-efecto' se rompe con las teorías cuánticas que explican el comportamiento a nivel subnuclear.

    En sistemas cuánticos es posible por ejemplo que un objeto esté simultáneamente en varios lugares, o que un objeto salte de un lugar a otro sin 'pasar' por los puntos intermedios (e.g. efecto túnel cuántico). Este tipo de situaciones no se ajustan al modelo 'causa-efecto' y no tienen equivalente alguno con procesos a escala humana.

    Preguntar qué había antes del big-bang es equivalente a preguntar qué hay más allá del borde del universo. Existe un 'espacio' dentro del cual se está expandiendo el universo? La respuesta igualmente va en contra de nuestra intuición: es el espacio mismo el que se está expandiendo en el big-bang.  

    LA PRIMERA FRACCIÓN DE SEGUNDO

    Comenzamos la descripción de la historia del universo una centécima de segundo después de la gran explosión.

    La densidad es inimaginable, la temperatura es de 100.000 millones de grados Kelvin.

    Aun no existen átomos. La materia que aparece en los primeros segundos del universo es en forma de partículas elementales: electrones, neutrinos, fotones (luz) y algunos pocos neutrones y protones. El universo es como una sopa densa de partículas elementales que se van creando en pares partícula-antipartícula. Por ejemplo un par electrón-positrón se puede formar a partir de un fotón que tenga la

    Energía suficiente.

    EL ORIGEN DE LOS NEUTRINOS

    ANIQUILACIÓN DE ANTIMATERIA

    El universo continúa en expansión y después de 13.8 segundos los electrones (materia) y los positrones (antimateria) se aniquilan generando una gran cantidad de energía en forma de fotones.

    El universo está dominado por radiación. Lo único que queda además de neutrinos y fotones son unos pocos electrones, neutrones y protones (un protón por cada 1.000 millones de fotones). Con estas partículas más adelante se van a formar las estrellas, las galaxias, los planetas y todo lo que observamos en el universo incluyendo los seres vivos.

    NUCLEOSÍNTESIS

    Los núcleos atómicos están hechos de neutrones y protones. A los 3 minutos ya existen las condiciones para la formación de los primeros núcleos atómicos.

    El núcleo más sencillo que se puede formar es el de Deuterio. ¿Cómo? Por la fusión nuclear de 1 protón + 1 neutrón. Unos segundos antes no se podían formar porque la temperatura aún era muy alta y se destruirían con facilidad. En seguida se puede formar el núcleo de Helio (= 2 protones + 2 neutrones).

    FIN DE LA NUCLEOSÍNTESIS

    Este es la época en la cual se fija la composición química primordial del universo.

    Para que se pueda mantener la formación de núcleos atómicos se debe contar con una temperatura y densidad muy alta. Sin embargo, el universo se enfría a medida que se expande.

    A los 34 minutos se frena la producción de núcleos atómicos porque la temperatura no es lo suficientemente alta para lograr la fusión nuclear de elementos más pesados. El resultado final es que el universo queda con una composición química primordial así: 25% helio (2He4), 75% hidrógeno (1H1) y unas pequeñas trazas de deuterio (1H2), helio-3 (2He3) y litio (3Li7).

    Esta es la materia normal que aparecerá en las estrellas, planetas, y todos los objetos astronómicos que observamos. En el universo también hay una gran componente de partículas elementales de naturaleza distinta. Este tipo de materia se llama materia oscura y aún no ha sido observada directamente.

     FORMACIÓN DE ÁTOMOS

    Pasan 380.000 años, el universo sigue en expansión, la materia y la radiación interactúan fuertemente por medio de fuerzas electromagnéticas que hacen que la luz sea dispersada por los electrones. Esto quiere decir que la radiación (fotones) sufre muchas colisiones que no le permiten la libre propagación. Situados en un lado del universo en esta época no podríamos ver que estaba sucediendo al otro lado del universo por que la radiación no se propagaba libremente. Era como estar inmerso en la neblina.

    Aun no existen los átomos, las altas temperaturas no permiten que los núcleos de hidrógeno y helio existentes atrapen electrones para formar átomos neutros. Para formar átomos es necesario contar con electrones libres de baja energía que puedan ser atraídos por la fuerza electromagnética del núcleo. Al comienzo, la temperatura es muy alta y no se pueden formar átomos. En estas condiciones, si un átomo llegara a formarse inmediatamente se destruiría debido al excesivo número de colisiones energéticas entre las partículas.

    Un evento importante sucede a los 380.000 años de edad del universo: la temperatura baja a 3.000 grados Kelvin, suficientemente baja para permitir la formación de átomos neutros. Antes de la formación de átomos neutros la luz no podía viajar libremente de un extremo a otro del universo, por el contrario, los electrones libres formaban un medio difuso y opaco para la luz, como una nube densa. Cuando los electrones libres son absorbidos por los átomos recién formados el medio cambia repentinamente de difuso a transparente para la radiación. Se origina así un fondo cosmológico de radiación (o radiación cósmica de fondo).

    LA RADIACIÓN CÓSMICA DE FONDO


    En las condiciones de alta temperatura y densidad que se encuentran en las primeras etapas del universo los fotones tienen mucha energía y por lo tanto se comportan como partículas. Estas partículas (fotones) sufren muchos choques haciendo que el medio sea opaco.

    Cuando el universo tiene una edad de 380.000 años se forman átomos neutros. En este proceso los electrones libres quedan atrapados en los átomos y como consecuencia los fotones pueden viajar libremente. La luz ahora se propaga libremente y constituye un fondo de radiación constante en el universo.http://home.earthlink.net/~umuri/_/Main/T_cmb.html

    FORMACIÓN DE ESTRUCTURA

    Una vez generada la radiación cósmica de fondo, pasan muchos millones de años muy aburridores para la historia del universo. No pasa nada excepto la continuación de la expansión y el enfriamiento.

    Durante esta época el universo es oscuro, como una bola de gas que alcanza el equilibrio termodinámico. No hay estrellas o galaxias que emitan rayos de luz. La única forma de radiación es la radiación cósmica de fondo proveniente del Big Bang, que se enfría en forma proporcional a la expansión del espacio.

    Pero, IMPORTANTE: las pequeñas fluctuaciones en la distribución de la materia se amplifican por la acción de la gravedad. Éste es el principio de la formación de estrellas, galaxias y estructuras mayores.

    Comenzando a los 200 millones de años de edad del universo las nubes más densas colapsan por la acción de la gravedad y se convierten en las primeras estrellas. Las galaxias se forman por agregación de estrellas y nubes de gas a partir de los 700.000 años, y más adelante las galaxias se agrupan en sistemas mayores. El proceso de formación de estructura aun continua hoy con cúmulos galácticos y super-cúmulos que encierran una masa total equivalente a 10.000.000 de millones de soles (= 1014 masas solares).

    LAS PRIMERAS ESTRELLAS

    La época oscura del universo termina cuando aparece la luz de las primeras estrellas a los 200 millones de años después del Big Bang.

    Dentro de las nubes que se forman por colapso gravitacional existen regiones con mayor concentración de masa. El colapso de estas nubes de materia primordial se produce con la ayuda de la gravedad proveniente de la materia oscura en el universo. En estas nubes superdensas la energía gravitacional se convierte en calor, sube la temperatura y la presión y comienza el proceso de fusión nuclear haciendo que las primeras estrellas brillen.

    La luz de las primeras estrellas alcanza a ionizar los átomos del medio interestelar. Por esta razón a esta época se le llama de re-ionización. Vuelven a aparecer electrones libres con los que se dispersa la radiación cósmica de fondo, dejando una huella característica en este fondo de radiación.

    Las primeras estrellas solo tienen hidrógeno y helio, pero en sus núcleos se forman elementos químicos más pesados y cuando estas llegan al término de su vida, algunas se convierten en supernovas que explotan enriqueciendo el medio interestelar con los nuevos elementos químicos que aparecerán en estrellas formadas posteriormente.

    Basados en observaciones muy cuidadosas, los astrónomos han podido determinar que el universo está compuesto de aproximadamente 100 mil millones de galaxias.

    Las galaxias normalmente se encuentran agrupadas en cúmulos, pero tomado en conjunto el universo parece ser uniforme. Las distancias entre galaxias son colosales (varios millones de años luz). El tamaño del universo es inimaginable: a la velocidad de la luz tardaríamos 30.000 millones de años para ir de un extremo a otro del universo.

    GALAXIAS

    Una galaxia es un conglomerado de miles de millones de estrellas como el Sol. Por ejemplo la galaxia donde se encuentra nuestro sistema solar, se llama La Vía Láctea, y alberga 100 mil millones de estrellas. Algunas galaxias tienen forma de espiral con sus estrellas rotando a gran velocidad en torno a su centro donde puede residir un agujero negro.

    Las distancias entre las galaxias son enormes. La galaxia Andrómeda es una de nuestras vecinas y se encuentra a 2,2 millones de años-luz.

    NUESTRA GALAXIA

    Nuestro sistema solar se encuentra en el brazo de una galaxia espiral llamada LA VÍA LÁCTEA a una distancia de 30.000 años-luz de su centro.

    La Vía Láctea está formada principalmente por 100.000 millones de estrellas, agrupadas en un disco que da vueltas a una velocidad de 1 revolución cada 300 millones de años. Las distancias entre las estrellas son enormes. Por ejemplo la distancia a la estrella más cercana al Sol (Próxima Centauri) es de 4,3 años-luz. El espacio entre las estrellas no es totalmente vacío, existe una gran cantidad de polvo interestelar y gas de hidrógeno en nubes y nebulosas. Además existe evidencia sobre la existencia de materia oscura.

    En torno al centro de la Vía Láctea se encuentran del orden de 300 agrupaciones de estrellas cada una de ellas compuesta por 100 mil a 1 millón de estrellas. Estas agrupaciones se llaman cúmulos globulares.

    LAS ESTRELLAS

    Una estrella es una inmensa esfera de gas que emite luz propia debido a reacciones termonucleares en su centro. La fuerza gravitacional tiende a compactar el gas hacia el centro, pero el trabajo realizado por la gravedad en este proceso sube la temperatura y aumenta la presión del gas hacia afuera. La gravedad y la presión tiran en sentido contrario y así mantienen un equilibrio.

    La fuente de energía en una estrella es la fusión nuclear de hidrógeno para producir helio. En algunos casos también se forman elementos más pesados que el helio. Cuando se acaba el material necesario para mantener estas reacciones nucleares la estrella puede convertirse en una enana blanca, o gigante roja, o supernova, o estrella de neutrones, o agujero negro.

    ORIGEN DEL SISTEMA SOLAR

    El Sol y los planetas se formaron a partir de una nube de gas primordial (hidrógeno 75% y helio 25%) hace 4.500 millones de años.

    El Sol y los planetas gigantes (Júpiter, Saturno, etc) se originaron de esas nubes por la acción de la gravedad que tiende a acumular grandes cantidades de masa en centros bien definidos. Uno de estos centros resultó ser el Sol, otro Júpiter, etc. con la diferencia de que la cantidad de masa que pudo acumular el Sol fue lo suficientemente grande para alcanzar la densidad y temperatura que comienzan el proceso de fusión nuclear.

    Los planetas sólidos como la Tierra se formaron por la acumulación de planetesimales que a su vez se formaron por agregación de pequeños fragmentos de materia.

    EL SISTEMA SOLAR

    En uno de los brazos de la Vía Láctea se encuentra un sistema planetario compuesto de una estrella central, el Sol, nueve planetas incluyendo la Tierra, y 61 satélites o lunas. Nuestro sistema solar se formó hace 4.500 millones de años.

    Planetas Interiores: Los planetas Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son sólidos y rocosos como la Tierra.

    Planetas Exteriores: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son casi totalmente gaseosos, mientras que Plutón es rocoso.

    Los planetas se mueven en torno al Sol en órbitas elípticas sobre un plano que coincide aproximadamente para todos los planetas (a este plano se le llama la eclíptica).

    EL SOL

    La Tierra gira en órbita en torno a una estrella a una velocidad de 30 kilómetros por segundo completando una vuelta cada 365 días. Esa estrella es el SOL, una bola gigantesca de hidrógeno y helio que se encuentra a una distancia de 27.000 años-luz del centro de nuestra Galaxia.

    Contrario a la creencia medieval de un universo heliocéntrico, el SOL es un punto perdido en uno de los brazos de la Vía Láctea. El SOL circunda el centro de la galaxia a una velocidad de 220 kilómetros por segundo.

    El Sol es tan grande que en su volumen cabe la Tierra 1.200.000 veces. En el centro del Sol se consumen 700 millones de toneladas de hidrógeno cada segundo por la fusión nuclear produciendo la energía necesaria para mantener la vida sobre la Tierra.

    La cantidad de energía solar recibida en un metro cuadrado en la Tierra es suficiente para mantener el consumo promedio de electricidad en una casa.  

    PLANETAS INTERIORES

    Los planetas más cercanos al Sol (Mercurio, Venus, Tierra y Marte,) se caracterizan por estar constituidos de materia sólida, como las rocas en la Tierra. En los planetas sólidos se pueden presentar fenómenos geológicos que modifican su superficie, como por ejemplo la tectónica de placas, el vulcanismo y los cráteres de impacto.

    Los tamaños y la composición química de estos planetas es similar, pero las atmósferas son muy distintas. Mercurio tiene una atmósfera muy tenue de hidrógeno y helio, mientras que en Venus se presenta una atmósfera muy rica y densa compuesta por CO2 (96%) y nitrógeno (3%) principalmente. La existencia de nubes densas producen un efecto invernadero que mantiene la temperatura del planeta caliente y constante. En Marte la atmósfera es más tenue que en la Tierra y está compuesta de CO2 (95%), oxígeno, nitrógeno y otros.
    PLANETAS EXTERIORES

    Los planetas más grandes del sistema solar residen en las órbitas más alejadas del Sol. Sus tamaños gigantescos y su composición líquida y gaseosa los hace muy diferentes de los planetas interiores.

    Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son planetas que han sufrido menos evolución y por lo tanto se asemejan al sistema solar como era poco después de su formación.

    Júpiter: es el planeta más grande del sistema solar. En su interior cabe la Tierra 1.400 veces. Tiene 16 lunas, una de ellas (Ganimedes) más grande que el planeta Mercurio.

    Saturno: famoso por sus anillos es el segundo planeta más grande del sistema solar y su atmósfera de hidrógeno y helio es similar a la de Júpiter. Saturno tiene 17 lunas.

    Urano: se encuentra a una distancia del Sol de 2.870 millones de kilómetros y por esta razón es un planeta frío (-215 °C). Una fracción de los elementos que forman su atmósfera se encuentran congelados.

    Neptuno: es un planeta de tamaño y constitución similares a Urano. Su existencia fue predicha con base en los cálculos de la órbita de Urano usando la Mecánica de Newton.

    Plutón: es el planeta más pequeño del sistema solar y el más alejado del Sol. Está compuesto de un núcleo rocoso y una capa de hielo.

    LA TIERRA

    La Tierra es un planeta insignificante del sistema solar, donde surgió la vida hace 3.800 millones de años. Este punto pálido y azul ocupa un lugar poco importante en el Universo.

    El planeta Tierra se formó hace 4.600 millones de años a partir de pequeños trozos de roca y del mismo material primordial de donde se formó el Sol.

    Visto desde el espacio nuestro planeta es un punto azul, el color característico del cielo, que es producido por la manera como la atmósfera (78% nitrógeno, 20% oxígeno) dispersa la luz solar. Además, el 70% de su superficie está cubierta por agua. 

    La Tierra se mueve en torno al Sol a una velocidad de 30 kilómetros por segundo. Es como si estuviéramos montados en una nave espacial con 5.900 millones de pasajeros. El único problema es que estamos degradando las condiciones que mantienen la vida y si este proceso continúa es muy probable que ocurra la extinción global de la vida en la tierra.

    LOS CUERPOS MENORES

    Los cuerpos menores de mayor visibilidad son las lunas o satélites que adornan algunos de los planetas. Conocemos un total de 61 lunas en el sistema solar.

    Durante las etapas de formación del sistema solar quedaron fragmentos de rocas, de hielo, de polvo y de gas que andan circundando el Sol. Las cicatrices en forma de cráteres de impacto sobre las superficies de los planetas y lunas sólidas son testimonio de la existencia de una gran cantidad de fragmentos que chocan continuamente.

    De estos cuerpos, los cometas son famosos por sus visitas a la vecindad terrestre y al Sol que los calienta generando así su cola característica. Los cometas son trozos de hielo y rocas en una órbita muy excéntrica.

    Se han observado rocas gigantescas en órbitas parecidas a las de los planetas. El astrónomo Herschel dio el nombre de asteroides a estos cuerpos. Existen más de 2 millones y se encuentran principalmente en un cinturón entre las órbitas de Marte y Júpiter. Cuando un fragmento de roca o de metal interplanetario cae en la Tierra se le llama meteorito. Algunos de estos impactos pueden ser bastante violentos como el impacto que dejó el cráter de Chixchulub en la península de Yucatán que se piensa es el responsable de la extinsión de los dinosaurios hace 65 millones de años.

    ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA TIERRA

    La Tierra es un planeta insignificante del sistema solar, donde surgió la vida hace 3.500 millones de años. Este punto pálido y azul ocupa un lugar poco importante en el Universo.

    El planeta Tierra se formó hace 4.600 millones de años a partir de pequeños trozos de roca y del mismo material primordial de donde se formó el Sol.

    Visto desde el espacio nuestro planeta es un punto azul, el color característico del cielo, que es producido por la manera como la atmósfera (78% nitrógeno, 20% oxígeno) dispersa la luz solar. Además, el 70% de su superficie está cubierta por agua.

    La Tierra se mueve en torno al Sol a una velocidad de 30 kilómetros por segundo. Es como si estuviéramos montados en una nave espacial con 5.900 millones de pasajeros. El único problema es que estamos degradando las condiciones que mantienen la vida y si este proceso continúa es muy probable que ocurra la extinción global de la vida en la tierra.

    TEORÍA DEL ORIGEN DE LA TIERRA

    El origen de la Tierra deriva de una estrella; todas las estrellas, cuando se colapsan exteriormente, dan lugar a planetas, satélites esféricos o cuerpos oscuros; los planetas son esféricos porque las estrellas lo son.

    La Estrella-Tierra

    Al principio, la Estrella-Tierra era de un azul muy intenso y de unos 160.000 a 190.000 Km. de diámetro ( una enana al lado del Sol). La evolución por la que atraviesan las estrellas es parecida, siempre evolucionan a través de los grandes Períodos Geoestelares.

    En el caso de la Tierra, ésta surgió del colapso de la Estrella-Tierra, dando paso al nacimiento del planeta - Tierra, que al principio de surgir como planeta, pudo haber tenido un diámetro entre 50.000 o 70.000 Km. de diámetro, aunque esto no es definitivo, sino una ligera aproximación.

    El origen de la Tierra consta de dos partes distintas a diferenciar:

    1ª Se desarrollan las Eras Geoestelares (etapas por las que atraviesa la evolución de las estrellas). Esta parte se extiende en principio desde el nacimiento de la estrella, hasta el colapso exterior de ésta. De esta forma se produce la evolución de las estrellas, cambiando lentamente de coloración y disminuyendo al mismo tiempo de volumen a través de los grandes periodos geoestelares.

    2ª Se desarrollan las Eras Geológicas (etapas por las que atraviesa la evolución de los planetas). Esta parte se extiende desde el colapso de la estrella, ya nacimiento de un planeta, hasta el colapso total del núcleo interno, etapa que está todavía por venir, convirtiendo al planeta en un cuerpo muerto, similar a un asteroide. El desarrollo de las etapas de la Tierra, comprenden la división del tiempo geológico, que va desde la Era Colápsica hasta el final de la Era Cuaternaria (periodo del Holoceno), tiempo actual por el que atraviesa nuestro planeta..

    Todos los cuerpos que son oscuros y de forma esférica, como los planetas y algunos satélites, son de origen estelar, derivados del colapso exterior de estrellas, como: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Luna, Io, Europa, Calixto, Ganímedes, Titania etc. Todos estos cuerpos son de origen estelar; en el interior de todos ellos, en mayor o menor medida, hay un núcleo de materia estelar en estado de termofusión-nuclear, que es el que produce la energía que desarrolla los terremotos, los volcanes y mantiene activas las corrientes de convección, al mismo tiempo de producir la fuerza de gravedad.

    Todas las estrellas, desde el primer momento de su vida, empiezan a producir desechos o residuos, que son las cenizas que se desprenden de la mecánica de termofusión –nuclear, acumulándose y flotando sobre la superficie de cada una, lo que produce un oscurecimiento de la estrella por una acumulación de las propias cenizas. Con el tiempo esas masas darán lugar a la rígida y dura corteza que envuelve a los planetas. Así nacieron los planetas, tanto en el sistema solar como en otros sistemas estelares, todos los planetas y algunos satélites son derivados del colapso exterior de estrellas; por este motivo los planetas tienen gravedad y mantienen en su interior una combustión continua debido a la termofusión-nuclear que es la que genera la energía que en ocasiones emana del interior, produciendo la reactivación de los volcanes y el desarrollo de los terremotos. La extinción del núcleo de cada planeta lleva a la muerte total de la estrella que una vez fue. Entonces es cuando la energía interna de cada planeta desaparece, y con ello desaparecen los terremotos, los volcanes y el interior del planeta se enfría y se solidifica, desapareciendo al mismo tiempo y para siempre la mayor parte de la fuerza de gravedad. De esta forma los planetas y satélites se convierten en cuerpos muertos (pedruscos), que ya no producen ninguna clase de energía, fuerza o movimiento.

    Cuando una estrella se colapsa, lo hace la primera vez por la contínua acumulación de los desechos o residuos que se desprenden del proceso de termofusión-nuclear (mecánica que desarrollan las estrellas ).

    Estos residuos son las cenizas que produce la combustión de las estrellas; estas cenizas o residuos son los que dan origen a la corteza o Litosfera en cada uno de los planetas, desarrollando lo que conocemos hoy como placas tectónicas; así se extingue o apaga la superficie de todas las estrellas.

    Cuando en la superficie de una estrella aumentan excesivamente estos residuos o cenizas, ésta pierde el brillo, la luz y la radiación se hace cada vez menor. De esta forma se inicia el colapso exterior de la estrella. Esto se produce siempre a través de grandes periodos de tiempo que se denominan eras geoestelares. Entonces crece la acumulación de cenizas o desechos no combustibles que termina por acumularse en diversos puntos de la superficie, formando la corteza del planeta, motivo por el cual decimos que los planetas son cuerpos derivados directamente de las estrellas.

    En el Sol hace ya tiempo que ha empezado a formarse esa corteza, que es lo que conocemos como superficie granulada, semejante a los granos de arroz que han podido observar los astrónomos, superficie que se mueve por el continuo afloramiento de la energía que genera la termofusión–nuclear, así arde el combustible solar bajo la Fotosfera solar, es como si bajo su superficie existiera un inmenso mar de helio e hidrógeno en ebullición y plena combustión.

    De todo esto deducimos que cuando las estrellas se colapsan, éstas se convierten en planetas o satélites, dependiendo de la situación de cada cuerpo. Cuando caen dentro del campo de gravedad de una estrella, se dice que son planetas; si caen dentro del campo de gravedad de un planeta, se dice que son satélites, pero su origen es el mismo ( son cuerpos derivados del colapso exterior de estrellas). Cuando las estrellas se apagan dan origen a planetas.

    El tamaño o volumen de un planeta deriva del volumen de la estrella que se colapsó. Si el planeta o satélite es grande es porque la estrella que se colapsó era grande. Las estrellas pueden ser pequeñas, grandes, medianas, supergigantes o enanas, depende de la masa estelar existente en el momento de su formación o nacimiento. Las estrellas gigantes producen planetas gigantes, por ejemplo: el Sol dará origen a un planeta 5 o 6 veces mayor que Júpiter, podría tener entre los. 400.000 y 600.000 Km. de diámetro, un planeta pequeño si lo comparamos con el planeta que derivará de Antares que podrá ser 800 veces más grande que el Sol.

    En el caso de la Estrella-Tierra, ésta se colapsó, dando paso al nacimiento del Planeta-Tierra; por este motivo en la Tierra se producen los terremotos, se desarrollan los volcanes y se mantienen activas y en movimiento las corrientes de convección, además de ser esa masa que hay en el centro o que forma el núcleo la responsable de generar la fuerza de gravedad.

    DESARROLLO DE LAS DISTINTAS ETAPAS DE LA EVOLUCIÓN DE LA

    ESTRELLA -TIERRA

    La I Fase o Etapa de la evolución de la Estrella- Tierra, proceso por el que atraviesan todas las estrellas. A esta primera etapa la denominamos "Primera Era Geoestelar".

    Su color es de un azul muy intenso, debido a que las estrellas al principio son ricas en oxígeno. Este es el color que ofrece la combustión de este elemento, junto a grandes cantidades de Helio, metano e hidrógeno ligero y otros elementos combustibles que se desprenden de la termofusión-nuclear; este elemento sólo se quema en la Fotosfera o superficie de la estrella, de aquí su color azul.

    Las estrellas cambian de color cada vez que cambia el elemento dominante. Por este motivo, el elemento dominante en esta primera fase de la estrella es el oxígeno (O). De esta forma, conforme cambia el elemento dominante que llega a la superficie de la estrella, se mantiene esa coloración; este cambio no lo puede apreciar el hombre por su corto periodo de vida, ya que el cambio de coloración tiene lugar a través de largos períodos de tiempo, que se denominan Eras Geoestelares, compuestas por varios millones de años cada una.

    La II Fase o Etapa de la evolución de la Estrellas- Tierra. A esta segunda etapa la denominamos "Segunda Era Geoestelar"

    Su color es de un blanco cada vez más intenso que se manifiesta solamente en la zona de la Fotosfera, donde se desarrolla la combustión de la energía que surge del interior, unas veces como manantiales o surtidores, y otras como escapes de los combustibles estelares. Este color se manifiesta debido a la disminución del oxígeno y al mantenimiento de los otros combustibles, Helio e hidrógeno ligero como energía dominante en esta segunda etapa, que, junto con otros elementos, vapores y sustancias, se queman en la superficie de la estrella.

    Las estrellas no son siempre del mismo color desde el principio hasta el final de su existencia, cambian varias veces su coloración a través de los grandes periodos de tiempo, siempre de acuerdo con el elemento dominante que se quema en su superficie; si esto no fuese así, sería difícil para la naturaleza, el desarrollo de la termofusión - nuclear, hasta tal punto de hacerlo inviable.

    Siempre que varía el elemento dominante, cambia la coloración de la estrella. Es posible que la acumulación de los residuos o desechos que constantemente se desprenden como cenizas de la termofusión- nuclear, sean también los responsables en alguna medida del cambio de coloración, pero, en realidad, es siempre debido a la combustión que ofrece el elemento dominante, sólo que esto se produce a través de los grandes periodos de tiempo que forman las " Eras Geoestelares".

    La III Fase o Etapa de la evolución de Estrella- Tierra. A esta etapa la denominamos "Tercera Era Geoestelar".

    Su color comienza pasando de un blanco a un amarillo-blanquecino para terminar por oscurecerse en un amarillo cada vez más oscuro. Aquí intentamos representar el cambio de coloración o principio de etapa, cambio que se produce siempre de forma muy lenta. No se debe confundir el combustible estelar con el elemento dominante, ya que este último es el que marca la coloración: hay algunas estrellas de tonalidad rosa, verde o violeta cuando no debería de haberlas.

    El combustible estelar es siempre el mismo, el Hidrógeno-metálico, mientras que el elemento dominante en la superficie cambia con el tiempo. De esta forma, se produce el abandono de un color para adquirir otro, por lo general más oscuro y menos brillante. Esto se debe, en esta etapa, a la disminución cada vez mayor de la proporción de helio y, por otro lado, al aumento de la cantidad carbono y de los residuos que , progresivamente, se acumulan en la superficie de la estrella.

    De esta forma la Fotosfera de la estrella cambia del color blanco, al amarillo cada vez más oscuro e intenso.

    El oxígeno y el helio no dejan de producirse nunca en el interior de cada estrella por el desarrollo de la termofusión-nuclear; lo que sucede es que pasa a un segundo plano como producto generador del elemento más abundante. A partir de esta etapa, el oxígeno no se produce más de forma dominante, pero en cantidades menores se siguen produciendo hasta el colapso final, no de la estrella en sí, sino del núcleo que resta en el interior de un cuerpo oscuro o planeta.

    La IV Fase o Etapa de la evolución de la Estrella- Tierra. A esta etapa la denominamos "Cuarta Era Geoestelar".

    En esta fase la estrella toma un color amarillo cada vez más fuerte, debido a la presencia y aumento del carbono como elemento dominante que se quema en la Fotosfera, y la acumulación de cenizas que genera la termofusión nuclear, todo lo cual tiene lugar en la superficie de la estrella. Estas cenizas o residuos son las que con el tiempo formarán la corteza o Litosfera en cada uno de los planetas por el continuo aumento de su concentración.

    Además de todo esto, hay que subrayar que el cambio de coloración en la vida de una estrella, no tiene nada que ver con la mecánica que desarrollan las estrellas ( la termofusión-nuclear). Esta se produce independientemente del elemento dominante que tiene la necesidad de quemarse en la Fotosfera de cada estrella. En realidad lo que arde en las estrellas es el combustible que en ocasiones es vertido a la superficie. El resto de la masa del interior permanece fría y es la que suministra la energía de forma dosificada por medio de la termofusión-nuclear.

    Las teorías actuales, que afirman que las estrellas están compuestas de gas y polvo a 100 millones de grados, representan nociones que no tienen un fundamento científico, ya que si fuese así las estrellas no durarían tantos millones de años.

    En realidad, la mecánica de las estrellas implica un proceso distinto, en el que interviene la gravedad y la electricidad como dos de las energías necesarias para el desarrollo de esta mecánica.

    La V Fase o Etapa de la evolución de la Estrella-Tierra, es la etapa la denominamos "Quinta Era Geoestelar".

    En esta etapa comienza a oscurecerse la superficie de la estrella, pasando de un amarillo fuerte a un amarillo rojizo o anaranjado, debido a la disminución del último elemento dominante (el carbono) y al aumento de otro, el Metano (CH4), junto con una mayor acumulación de los desechos o cenizas que ha generado la termofusión-nuclear. Esta gruesa costra dificulta el brillo, la luz y la propia radiación de la estrella, obligándola a oscurecerse.

    En estas exposiciones parciales, no mencionamos todos los elementos que en menor medida intervienen en la combustión que desarrolla una estrella y de los combustibles que surgen a la superficie como vapores, gases y la combustión de metales líquidos o en forma de plasma, que se desintegra en la propia superficie de la estrella como residuos de la termofusión- nuclear y que, muchos de ellos, se solidifican formando nódulos que hoy conocemos en el Sol como los granos de arroz, que es el principio visible de la formación de corteza o litosfera.

    Tenemos que tener presente que el color naranja es otro color de transición que va del amarillo al rojo; hoy no sabemos con seguridad si le corresponde desempeñar el conjunto de una era geoestelar o no, pero sí estamos seguros de que es este un periodo en la transición de los colores por los que atraviesa cada estrella.

    La VI Fase o Etapa de la evolución de la Estrella –Tierra que denominamos " Sexta Era Geoestelar".

    En esta fase el color va del naranja al rojo y sigue oscureciéndose en la superficie de la estrella (Fotosfera), debido ya a la disminución de todos los elementos combustibles más abundantes y al mayor aumento de los residuos o cenizas que empañan la luz y el brillo de la estrella, lo que provoca la disminución de la radiación más de un tercio desde la última Era Geoestelar y más de la mitad desde el principio o nacimiento de la estrella. Esta disminución es una constante en el desarrollo de la mecánica de las estrellas.

    Hoy hablamos solamente de las estrellas "rojas gigantes", pero no se dice nada de las " pequeñas estrellas rojas", que también existen , aunque sean más difíciles de localizar. Las estrellas pueden ser, pequeñas o enanas, grandes o supergigantes, independientemente de la coloración que se deje ver en la superficie o zona de la Fotosfera de cada estrella, pues son características que nada tienen que ver con el volumen, tamaño o mecánica de las propias estrellas.

    Veamos un ejemplo: si un alfarero tuviera que hacer, sólo de una vez , una vasija con el barro que ocasionalmente tuviera, unas veces esta vasija sería grande, otras sería pequeña o tal vez gigantescamente grande; igual sucede con las estrellas; según la materia o masa estelar que en el momento de su formación hay disponible para su desarrollo, así surgirá en ese instante el volumen o tamaño de cada estrella.

    La VII Fase o Etapa de la evolución de la Estrella- Tierra, a la que denominamos " Séptima Era Geoestelar".

    En esta etapa la superficie se sigue oscureciendo, pues los residuos continúan acumulándose, formando un grueso cascarón cada vez mayor, compuesto de masa no combustible, la cual envuelve a la fotosfera que se va alejando de la propia superficie de la estrella. Así el cambio de coloración, continúa durante el proceso de su mecánica, esta vez pasa del rojo claro al rojo oscuro. Al tiempo baja progresivamente la intensidad de su radiación que en esta fase es ya menor de la que producía en su anterior etapa; de este modo, se van apagando exteriormente las estrellas.

    De esta forma tiene que bajar por fuerza la magnitud de su luminosidad y brillo, ya que el aumento de estos residuos dificulta su visibilidad como estrella.

    Estos residuos que se acumulan en la superficie de cada estrella y envuelven a esta, no suponen ningún obstáculo en el proceso que desarrolla la mecánica de combustión de las estrellas. Podríamos decir que es como la ceniza que se acumula al extremo de un cigarro, eso no altera su combustión interna.

    La VIII Fase o Etapa por la que atraviesa la evolución de la Estrella-Tierra, que vamos a denominar "Octava Era Geoestelar".

    El cambio de coloración sigue el proceso de oscurecimiento, conforme la acumulación de los residuos o cenizas aumenta en su superficie al tiempo que esta disminuye de volumen, igual que en todas las etapas anteriores. La acumulación de residuos es una constante dentro d

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